Poner en palabras lo que sentimos en estos momentos es una tarea muy compleja. Prácticamente imposible.
Esa complejidad parte de la tristeza que nos abunda de no poder estar festejando nuevamente una Copa del Mundo, pero también parte del agradecimiento hacia un grupo de jugadores y cuerpo técnico del que se hablará dentro de 10, 20, 40, 50 años y más.
Respecto al Cuerpo Técnico, viajemos hasta post Rusia 2018. Nos reíamos de que el nuevo DT iba a ser Scaloni, no podíamos creer la decisión de la AFA para que un ex ayudante de Sampaoli se haga cargo del primer equipo. ¿Qué méritos tenía?, ¿Terminó el curso de Director Técnico?, ¿Aimar, Samuel y Ayala van a ser su ayudantes?
Messi, claro, tras su peor mundial recibía críticas de todo tipo. Incluido, quien escribe estas palabras. No entendía porque tanto en el Barcelona, y en la selección tan poco. Esa resistencia a la victoria que la vida le oponía era inexplicable. ¿Tiene que seguir viniendo?, ¿Por que nunca está feliz?, ¿Lo veremos alguna vez campeón?
Lo que dejan Messi y Scaloni
Entonces, todo lo que he dicho anteriormente me lleva a las grandes enseñanzas que dejan el Director Técnico y el Capitán, que gracias al destino se pudieron coronar con títulos.
Ambos tuvieron que ir contra su propia gente. Sí, ellos argentinos, tuvieron que ir en contra de los mismos argentinos por la oposición que aparecía post mundial 2018, y ¿saben qué? Gracias por ir en contra de nosotros mismos.
Porque la Copa América 2021, Finalissima y Qatar 2022, Copa América 2024, ganar las eliminatorias a este mundial, solo son decorados, pero qué decorados, a lo que trasciende a esas copas. Que es el demostrarnos a algunos, lo equivocados que estábamos.
Pero el camino a demostrar eso agiganta aún más a estos dos seres sobrenaturales. No lo hicieron desde la confrontación, desde las chicanas, con la soberbia, desde lo negativo, como todos lo hubiéramos esperado, tal vez mal acostumbrados desde otros sectores que exceden a lo explícitamente futbolístico.
Lo hicieron desde el silencio, desde el trabajo, de cerrar filas cuando las piedras volaban en cantidades incontrolables, de decir “mi país me da la espalda pero igualmente voy a intentar hacerlo feliz”. Simplemente emociona, porque claro, somos un pueblo muy golpeado que le carga a 30 personas la responsabilidad de que nos generen una sonrisa, la misma que otros intentan quitarnos, pero no lo van lograr, justamente por estos momentos.
Y tanto el joven inexperto como el que no cantaba el himno hicieron todo lo posible para cumplir con ese mandato, como si fuera algo lógico, y que no lo es.
Entonces Gratitud eterna, pero eterna de verdad, hasta el final de los días, por las enseñanzas dejadas. No es sobre el mundial o el torneo continental, es sobre Messi y Scaloni, es sobre la vida.
Con el corazón en la mano y lágrimas en los ojos, un ex crítico de ustedes.
Palabras escritas domingo 19-7-2026, 23hs.




