La calificadora internacional Moody’s Ratings elevó este martes la calificación de la deuda soberana de largo plazo de la Argentina, al pasar de Caa1 a B3, y modificó la perspectiva del país de estable a positiva. La decisión, anunciada tras evaluar la evolución del programa económico del Gobierno de Javier Milei, se fundamenta en la reducción del riesgo de default, la consolidación del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación y una mejora de la capacidad de pago del Estado argentino. Con esta actualización, Moody’s se suma a Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que en los últimos meses también mejoraron la nota crediticia del país.
La decisión representa una señal positiva para el Gobierno en momentos en que busca consolidar el regreso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito y reducir el riesgo país.
Moody’s destacó la estabilización económica y la mejora del perfil crediticio
En su informe, la agencia sostuvo que “el riesgo de incumplimiento de Argentina ha disminuido”, al considerar que el proceso de estabilización macroeconómica superó la etapa inicial de ajuste y comenzó a consolidar mejoras estructurales en los fundamentos económicos.
Según Moody’s, el principal respaldo para elevar la nota fue la combinación de superávits fiscales sostenidos, una inflación en descenso y la continuidad del proceso de liberalización económica, factores que, a su entender, fortalecieron la credibilidad de la política económica y redujeron la volatilidad macroeconómica.
La calificadora también destacó que el Gobierno logró eliminar el financiamiento monetario del déficit, avanzar en la recapitalización del Banco Central y reducir pasivos dentro del sector público, medidas que, según el informe, fortalecen la capacidad de respuesta del Estado frente a eventuales escenarios adversos.
En el plano externo, Moody’s remarcó una mejora significativa de la posición financiera del país gracias al incremento de las exportaciones, el crecimiento de la inversión extranjera directa —especialmente en energía y minería— y un acceso más favorable al financiamiento internacional.
Además, proyectó un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 3,4% para 2026 y del 3,5% para 2027, impulsado por la recuperación gradual del consumo privado y la inversión.
Inversiones, RIGI y los desafíos que aún observa la calificadora
Uno de los aspectos que Moody’s consideró determinantes para mejorar la nota argentina es el avance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que atribuye un papel central en el fortalecimiento de la capacidad exportadora del país.
De acuerdo con el informe, el régimen ya concentra proyectos por aproximadamente 141.700 millones de dólares, de los cuales 45.000 millones ya se encuentran en ejecución, principalmente en los sectores energético, minero e infraestructura.
La agencia también resaltó que durante 2026 el Banco Central logró comprar más de 11.000 millones de dólares, fortaleciendo las reservas sin generar tensiones cambiarias relevantes.
Sin embargo, Moody’s advirtió que todavía existen desafíos importantes. Entre ellos mencionó la necesidad de seguir fortaleciendo las reservas internacionales, consolidar la mejora de las cuentas externas y sostener el programa económico hasta que las inversiones comiencen a traducirse plenamente en mayores exportaciones.
Asimismo, señaló que las elecciones presidenciales de 2027 representan un factor de incertidumbre política, aunque sostuvo que el escenario actual ofrece una mayor previsibilidad que en procesos electorales anteriores.
La mejora de la perspectiva de estable a positiva implica que la calificadora considera más probable una nueva suba de la nota durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que continúen el equilibrio fiscal, la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales.
Tras conocerse la decisión, el viceministro de Economía, José Luis Daza, celebró el anuncio y afirmó: “Con esta decisión, las tres grandes calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch) quedan alineadas en B- por primera vez en más de una década”.
El funcionario sostuvo además que este cambio permitirá que “miles de mandatos institucionales que exigen dos o tres agencias, o que utilizan la calificación promedio, tengan desde hoy luz verde para invertir en Argentina”, al tiempo que destacó que la mejora del techo de calificación para empresas argentinas podría facilitar el acceso al financiamiento y reducir su costo de endeudamiento.




