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El Banco Mundial destacó el ajuste económico de Argentina y proyectó una fuerte recuperación hasta 2027

El Banco Mundial aseguró que América Latina y el Caribe entra en 2026 con un crecimiento aún limitado por desafíos estructurales de larga data. Se prevé que el crecimiento del PIB regional será de un 2,1 por ciento este año, por debajo del 2,4 por ciento registrado en 2025. La falta de mejora convive con revisiones a la baja en las proyecciones de algunos países y refleja una combinación de la demanda que resulta familiar: el consumo privado sigue siendo el principal motor, mientras que la inversión se mantiene en niveles bajos en medio de una elevada incertidumbre mundial e interna y condiciones de financiamiento real (ajustadas por inflación) aún restrictivas. El estancamiento del crecimiento económico y las persistentes dificultades para crear puestos de trabajo han llevado la política industrial de nuevo al centro del debate.

El documento dice que Argentina se convirtió en uno de los casos más destacados de recuperación económica de América Latina tras el fuerte ajuste fiscal implementado por el Gobierno de Javier Milei. En su último informe sobre la actividad económica regional, el organismo destacó la reducción del déficit, la desaceleración de la inflación, la caída del riesgo soberano, el impulso del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y proyectó un crecimiento acumulado del 12,2% entre 2024 y 2027, aunque advirtió que el país todavía enfrenta importantes desafíos financieros.

El documento, titulado “Actividad económica: el crecimiento sigue siendo moderado, con trayectorias nacionales divergentes”, ubica a Argentina como una excepción dentro de una región donde la expansión económica continúa siendo limitada. Para el organismo internacional, el cambio de rumbo en la política económica permitió modificar significativamente las expectativas de los mercados y sentar las bases para una recuperación gradual de la inversión y el consumo.

El Banco Mundial valoró el ajuste fiscal y la caída del riesgo país

El informe sostiene que el giro en las cuentas públicas fue determinante para estabilizar la economía. Según el organismo, el paso desde un fuerte déficit fiscal registrado en 2023 hacia un superávit primario y financiero se logró mediante una combinación de reducción del gasto público, eliminación de ineficiencias administrativas y una reorientación de los subsidios energéticos hacia los sectores que más los necesitan.

Como consecuencia de esas medidas, el Banco Mundial señala que comenzaron a mejorar los indicadores financieros. El riesgo soberano argentino mostró una fuerte reducción: luego de promediar unos 2.200 puntos básicos entre 2022 y 2023, descendió a alrededor de 1.400 durante 2024, cayó hasta unos 750 puntos en 2025 y, para marzo de 2026, se ubicó por debajo de los 600 puntos.

El organismo considera que “una mayor claridad sobre el ancla fiscal y la agenda de reformas ha ayudado a anclar las expectativas, mejorar las condiciones financieras y apoyar la recuperación del consumo privado y la inversión”.

Asimismo, remarca que un escenario de estabilidad resulta indispensable para cualquier proceso de crecimiento sostenido, al señalar que “el crecimiento sostenible y la inversión plurianual no son factibles en un contexto cercano a la hiperinflación y con un riesgo soberano de crisis”.

El RIGI, las inversiones y los desafíos que aún enfrenta la economía argentina

Uno de los capítulos centrales del informe está dedicado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que el Banco Mundial identifica como una de las principales herramientas para atraer capitales de largo plazo.

El organismo explica que el esquema incorpora beneficios tributarios, aduaneros, cambiarios y de estabilidad jurídica destinados a grandes proyectos vinculados con energía, petróleo, gas, minería, tecnología, infraestructura, turismo, acero y desarrollo forestal.

Entre las medidas destacadas aparecen la reducción del impuesto a las ganancias para las empresas adheridas, amortización acelerada de inversiones, mecanismos de devolución del IVA, exenciones arancelarias, disminución progresiva de retenciones y estabilidad normativa durante treinta años.

Además, el informe subraya que Argentina comenzó a fortalecer su inserción internacional mediante acuerdos estratégicos. En ese sentido, destaca el convenio firmado con Estados Unidos para impulsar las cadenas de suministro de minerales críticos y la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, iniciativas que, según el Banco Mundial, podrían ampliar mercados, reducir la incertidumbre regulatoria y potenciar nuevas inversiones.

El organismo también menciona que las reformas laborales aprobadas por el Congreso, junto con las medidas destinadas a mejorar el clima de negocios y simplificar regulaciones, fortalecen las perspectivas de crecimiento en el mediano plazo.

Sin embargo, el análisis mantiene una mirada prudente sobre el escenario financiero argentino. El Banco Mundial advierte que persisten “riesgos significativos”, principalmente por las elevadas necesidades de financiamiento externo, el bajo nivel de reservas internacionales netas y las restricciones que aún enfrenta el país para acceder plenamente a los mercados internacionales de crédito.

Aun con esas advertencias, el informe concluye que el cambio de expectativas resulta contundente: mientras la economía argentina acumuló una caída del 0,4% entre 2011 y 2024, ahora el organismo proyecta un crecimiento acumulado del 12,2% entre 2024 y 2027, impulsado por una combinación de estabilidad macroeconómica, recuperación de la actividad agrícola y mayores incentivos para la inversión privada.

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