Rosario Central y Newell’s empataron 1-1 en una nueva edición del clásico rosarino, disputada en el Gigante de Arroyito por la octava fecha del Torneo Clausura. En un partido marcado por la fricción, la intensidad y un desenlace cargado de tensión, ambos equipos terminaron repartiendo puntos.
Desde el comienzo, el encuentro tuvo más lucha que juego. El mediocampo se convirtió en una zona de disputa constante y las infracciones fueron protagonistas de un primer tiempo áspero. Dentro de ese contexto, Central logró imponerse levemente y, aunque careció de profundidad, consiguió acercarse con mayor frecuencia al arco defendido por Josué Reinatti.
Cuando todo parecía indicar que los equipos se irían al descanso sin goles, llegó el golpe del conjunto local. En la última acción de la primera mitad, Gastón Ávila aprovechó un rebote y sacó un potente remate de volea que se metió en el arco de Newell’s para establecer el 1-0.
El complemento encontró a la visita obligada a reaccionar. Frank Darío Kudelka movió sus piezas y acumuló delanteros en busca de una igualdad que se hizo esperar. Newell’s empujó, aunque sin encontrar demasiada claridad, y convirtió el tramo final en un asedio sobre el arco auriazul.
Cuando el reloj ya marcaba tiempo de descuento, llegó la jugada que cambió el destino del clásico. La peinó Scarpeccio, la continuó Colo Ramírez y Matías Coccaro apareció para empujarla y marcar el 1-1. La celebración, sin embargo, quedó suspendida durante algunos minutos: el tanto fue anulado inicialmente por posición adelantada, pero el VAR intervino y, tras la revisión, confirmó la validez del gol.
El empate desató el festejo de los visitantes y dejó al Gigante de Arroyito en silencio. Newell’s consiguió así cortar una racha de seis derrotas consecutivas en el clásico rosarino, mientras que Central extendió a cuatro partidos su seguidilla sin victorias, luego de una serie que también incluyó su eliminación de la Copa Libertadores.
El clásico volvió a demostrar que, en Rosario, los noventa minutos nunca son suficientes para contar toda la historia. Esta vez, el empate llegó sobre el final y dejó a ambos con sensaciones distintas: alivio para Newell’s por cortar una racha negativa y sabor amargo para Central, que tenía el triunfo en sus manos.




