El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia este lunes 10 de agosto, con epicentro en el departamento de Chocó, dejó una emergencia de gran magnitud y movilizó a la Cruz Roja Colombiana, equipos de rescate, fuerzas de seguridad y autoridades nacionales y regionales, que concentran sus esfuerzos en encontrar sobrevivientes entre los escombros, asistir a los heridos y evaluar los daños provocados por el movimiento telúrico en Chocó, Cali, Pereira, Manizales, Armenia y otras zonas del país. La situación continúa siendo dinámica y los balances de víctimas son provisionales.
La prioridad inmediata quedó puesta en la búsqueda y rescate de personas que todavía podrían encontrarse atrapadas. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) activó su respuesta de emergencia y señaló que las operaciones avanzan mientras los organismos de socorro intentan establecer la dimensión real de la tragedia.
“Las operaciones de búsqueda y rescate continúan mientras las autoridades y los equipos de la Cruz Roja trabajan para determinar la magnitud total de la catástrofe”.
La Cruz Roja Colombiana activó su sala nacional de crisis y puso en funcionamiento equipos especializados de distintos departamentos. Desde Antioquia fueron enviados 30 integrantes de búsqueda y rescate hacia Chocó, una de las regiones más afectadas, mientras que también se desplegaron voluntarios y unidades especializadas desde Caldas, Quindío, Boyacá y Cundinamarca.
El terremoto se registró a las 7:34 de la mañana del lunes, con epicentro próximo a San José del Palmar, en Chocó, y una profundidad cercana a los 96 kilómetros. El movimiento se sintió con fuerza en amplias regiones del país y provocó daños en distintos puntos del occidente colombiano.
La magnitud de la emergencia comenzó a reflejarse en los balances oficiales. Durante las primeras horas, las autoridades reportaron víctimas fatales, cientos de heridos y personas desaparecidas, mientras que los relevamientos posteriores elevaron considerablemente la cantidad de fallecidos y afectados. La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales llegó a informar 132 muertos y 570 heridos, aunque los números permanecían sujetos a actualización mientras los equipos ingresaban a las zonas más comprometidas.
Rescatistas, hospitales y una carrera contra el tiempo
El acceso a algunas de las áreas afectadas se convirtió en uno de los principales obstáculos para los equipos de emergencia. Cortes de rutas, dificultades de comunicación y problemas en aeropuertos complicaron el traslado de especialistas y recursos hacia Chocó y otras regiones.
En Quindío, la Cruz Roja movilizó voluntarios y equipos USAR para asistir en Armenia, además de instalar carpas destinadas a reforzar la capacidad de atención médica ante las afectaciones registradas en hospitales. En Caldas también se desplegaron especialistas para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate.
Desde Antioquia se prepararon equipos especializados y binomios caninos para avanzar hacia Chocó, mientras que desde Bogotá se movilizaron decenas de voluntarios, unidades médicas y perros entrenados para localizar personas atrapadas.
La emergencia también obligó a reforzar la infraestructura sanitaria. La Cruz Roja anunció el envío de un generador eléctrico de 13,4 KVA para el hospital de Dosquebradas, en Risaralda, y el preposicionamiento de una planta de tratamiento de agua con capacidad para producir hasta 30.000 litros en Istmina, Chocó.
En paralelo, el Gobierno colombiano desplegó fuerzas militares, rescatistas, ingenieros y unidades especializadas. En Cali, el presidente Abelardo de la Espriella informó un balance preliminar de 5.000 viviendas averiadas o colapsadas, 35 fallecidos, 700 heridos y 188 desaparecidos, cifras correspondientes a esa evaluación y que se encontraban bajo revisión.
“Vamos a concentrar la acción del Estado nacional, coordinado con el departamental y municipal, en encontrar a los desaparecidos en medio de los escombros”, afirmó el mandatario al describir la prioridad de las próximas horas.
El Gobierno también anunció un esquema de asistencia para las familias cuyas viviendas quedaron destruidas o inhabitables, con subsidios para facilitar un alojamiento temporal mientras se avanza en la recuperación de los inmuebles.
En Chocó, además, se ordenó reforzar el operativo con efectivos de la Fuerza Pública, ingenieros, rescatistas y perros especializados. Para los heridos más graves se dispuso su traslado hacia centros médicos de mayor complejidad, entre ellos el Hospital General de Medellín.
En Pereira, las autoridades prepararon el envío de carrotanques, medicamentos, combustible, plantas eléctricas y un hospital de campaña, además de nuevos contingentes de rescatistas.
La emergencia también activó mecanismos para intentar localizar a quienes permanecen incomunicados. El Ejército Nacional habilitó su Red de Emisoras para recibir información sobre personas desaparecidas y difundir datos que permitan establecer su paradero en las regiones afectadas.
La ayuda comenzó además a trascender las fronteras. Estados Unidos anunció una asistencia de US$15,5 millones para contribuir con refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluaciones de daños, mientras que la CAF comprometió una donación de US$500.000 para atender las necesidades humanitarias derivadas del terremoto.





