La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar tras una dura respuesta del Ejército iraní a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien había asegurado que existen avances en negociaciones entre ambos países.
Desde Teherán, el mensaje fue contundente. A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el Comando Unificado de Operaciones rechazó de plano cualquier diálogo en curso y cuestionó el discurso de la Casa Blanca.
“No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado”, afirmaron desde el alto mando militar iraní, en una de las frases más fuertes dirigidas a Washington en las últimas semanas.
Escalada verbal y advertencias económicas
El comunicado no solo negó la existencia de negociaciones, sino que también planteó un escenario de confrontación más amplio, con impacto directo en la economía global.
En ese sentido, el Ejército iraní advirtió que la estabilidad en la región dependerá de su propia capacidad militar, y que esto tendrá consecuencias sobre los mercados energéticos: “No verán los precios de la energía y el petróleo de antes hasta que entiendan que la estabilidad la garantizan nuestras fuerzas armadas”.
La advertencia llega en un contexto crítico, marcado por el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte significativa del petróleo mundial. La situación ya generó fuertes subas en los precios internacionales y volatilidad en las bolsas.
Además, desde Teherán insistieron en que las versiones sobre acuerdos son falsas y forman parte de una estrategia comunicacional: “Hoy hay dos frentes: la verdad y la mentira, y nadie es seducido por sus olas mediáticas”.
Versiones cruzadas y un conflicto abierto
Mientras Trump sostuvo que existen “conversaciones productivas” y que un acuerdo podría estar cerca, las autoridades iraníes reconocieron únicamente contactos indirectos, pero rechazaron cualquier negociación formal con Washington.
El mandatario estadounidense incluso había afirmado que Irán aceptaría condiciones clave, como no avanzar con su programa nuclear, y habló de un posible cambio de régimen. Sin embargo, desde Teherán la respuesta fue tajante, descartando cualquier concesión en esos términos.
En paralelo, el conflicto sigue teniendo repercusiones militares en la región y económicas a nivel global. La incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz y la continuidad de los enfrentamientos mantiene en alerta a los mercados y a la comunidad internacional.





