En una jornada marcada por nerviosismo en los mercados, Bitcoin (BTC) volvió a reflejar alta volatilidad este martes al perforar el nivel de US$67.000, con una caída que superó el 3,8% simultáneamente en varios exchanges importantes. En apenas media hora, la criptomoneda líder llegó a “evaporar” cerca de 40.000 millones de dólares de capitalización total del mercado cripto.
¿Qué pasó con Bitcoin y el resto de los mercados?
El descenso de Bitcoin se dio en un contexto de fuerte tensión geopolítica tras maniobras navales de Irán en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos clave para el transporte de petróleo a nivel global. Esta incertidumbre sobre el comercio energético y los riesgos globales contagió a los activos de riesgo, tanto digitales como tradicionales.
No fue un fenómeno aislado en las criptomonedas: índices bursátiles estadounidenses como el S&P 500 y el Nasdaq Composite también retrocedieron, con caídas de hasta 1,25%, mientras que el oro —activo tradicional de refugio— ajustó a la baja hasta alrededor de US$2.484 por onza. Estos movimientos señalaron una venta generalizada en activos de mayor riesgo.
Analistas de los mercados cripto también han señalado que, más allá de los factores geopolíticos, la caída de Bitcoin se inscribe dentro de un periodo de debilidad estructural en el mercado digital. En las últimas semanas, el precio viene mostrando una tendencia bajista prolongada, con rupturas de soportes clave y presión vendedora persistente desde niveles más altos.
La pérdida de los US$67.000 refuerza la cautela de muchos inversores. Según operadores consultados por medios especializados, este nivel funcionaba como soporte técnico clave, y su quiebre puede generar un efecto dominó de ventas adicionales en el corto plazo.
Ecosistema cripto y perspectivas
No solo Bitcoin sufrió: las principales altcoins también registraron caídas. Monedas como Ethereum, BNB y XRP aparecieron en rojo, con retrocesos generalizados. Este tipo de correcciones refleja lo que muchos expertos denominan un entorno de aversión al riesgo, donde los operadores prefieren activos más seguros ante incertidumbres económicas y geopolíticas.
A nivel técnico, varios indicadores muestran mercados sobrevendidos, lo que sugiere que la presión a la baja podría estar cerca de agotarse. Sin embargo, los flujos de inversión todavía no muestran señales claras de un rebote sostenido, y la continuidad de la volatilidad dependerá en buena medida de cómo evolucione la agenda global —incluyendo datos macroeconómicos y acontecimientos geopolíticos— en los próximos días.
Este episodio se suma a un año de alta volatilidad en Bitcoin y en las criptomonedas en general, y recuerda que aunque los activos digitales pueden ofrecer grandes oportunidades, también enfrentan riesgos externos que los correlacionan con los mercados financieros tradicionales.







