Este viernes se confirmó el fallecimiento de Darío Lopérfido, una figura central en la política y la cultura argentina de las últimas décadas. Lopérfido murió a los 61 años en Madrid tras una larga batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad que él mismo hizo pública y sobre la que escribió con su estilo frontal y provocador.
Nacido en Buenos Aires el 5 de junio de 1964, Lopérfido combinó una carrera que cruzó el periodismo, la gestión cultural y la política. Su paso por diversas funciones públicas y su impronta liberal dejaron huellas profundas —y también controversias— en el debate cultural y político argentino.
Entre cultura y cargos públicos
Lopérfido se destacó primero como gestor cultural. Dirigió el Centro Cultural Ricardo Rojas en los años 90 y fue clave en la consolidación del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) y del BAFICI, dos eventos que marcaron la agenda cultural porteña e internacional.
Su perfil público, sin embargo, se consolidó durante la presidencia de Fernando de la Rúa, cuando fue secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación. En ese rol, formó parte del “Grupo Sushi”, un núcleo de jóvenes asesores liberales y cosmopolitas que rodeó al entonces mandatario, generando expectativas y también críticas por su distancia con ciertos sectores sociales y por su estilo urbano y elitista.

A lo largo de su carrera, también se desempeñó como director general y artístico del Teatro Colón, uno de los símbolos culturales de Argentina, y más tarde como ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Su gestión en el Colón fue recordada por acercar figuras internacionales y abrir espacios, aunque también atravesó conflictos y debates sobre la política cultural del teatro.

Estilo provocador y debates públicos
Lopérfido nunca rehuyó las opiniones fuertes. En 2025, ya afectado por la ELA, publicó en la revista Seúl un texto donde abordó su enfermedad con crudeza: “Tener ELA es una mierda. No por la posibilidad de morir… La vejez me resulta odiosa”, escribió con su característico tono directo.
Su vida pública también incluyó debates polémicos sobre la historia reciente de Argentina, como cuestionamientos sobre el número de desaparecidos durante la dictadura militar, lo que despertó fuertes repudios por parte de organizaciones de derechos humanos.
En lo personal, Lopérfido estuvo en el centro de atención mediática en distintos momentos, incluida su relación con la empresaria y actriz Esmeralda Mitre, con quien compartió parte de su vida.





