A veces no es que dejaste de querer.
No es que el otro cambió.
No es que pasó algo puntual.
Es que estás cansada. Estás cansado.
Y hasta los vínculos más cercanos, más amorosos, más importantes… pesan.
Pesa el mensaje que hay que contestar.
Pesa la visita, aunque sea con alguien que querés.
Pesa escuchar, dar, sostener, sonreír, ponerle buena cara.
Y eso no significa que no haya amor.
Significa que hay agotamiento emocional.
Y el agotamiento no siempre grita. A veces se expresa con silencios, con ganas de estar sola, con irritabilidad o con culpa por necesitar espacio.
En estos casos, el desafío es dejar de forzarse.
Porque el esfuerzo sostenido, incluso por amor, termina siendo injusto con una misma, con uno mismo, y con los demás.
No es abandono. Es cuidado.
No es egoísmo. Es necesidad de pausa.
No es falta de amor. Es un límite interno que pide ser escuchado.
Si sentís que estás ahí, si te cuesta encontrar la forma de poner palabras,
te ofrezco un espacio para ordenar, revisar y volver a conectar sin culpa.
Podés escribirme por WhatsApp para coordinar una primera entrevista:
https://wa.me/message/PLL4KUXBVMVRC1
O visitar www.victoriafiorenzi.com para conocer más sobre cómo trabajo.





