La situación en Cuba volvió al centro de la escena internacional luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara a la isla como una “nación fallida” y una “verdadera amenaza humanitaria”. Sus declaraciones llegan en un contexto regional convulsionado tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y en medio de fuertes restricciones energéticas que golpean a La Habana.
Desde Washington confirmaron que existen contactos diplomáticos en marcha. Trump aseguró: “Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Tengo a Marco Rubio hablando con Cuba ahora mismo, y definitivamente necesitan llegar a un acuerdo porque es una verdadera amenaza humanitaria”.
El mandatario también hizo referencia al peso político de la comunidad cubanoamericana en Estados Unidos: “Tenemos muchos cubanoamericanos maravillosos, y estarán muy felices cuando puedan regresar y saludar a sus familias”.
Presión económica y advertencias cruzadas
La Casa Blanca viene endureciendo su postura hacia el gobierno de Miguel Díaz-Canel, especialmente en lo vinculado al acceso al petróleo y a las fuentes de financiamiento externo. Trump sostuvo semanas atrás que “Cuba está a punto de caer”, argumentando que la isla perdió el respaldo energético y financiero que antes recibía desde Venezuela.
Sin embargo, cuando fue consultado sobre si el objetivo en Cuba sería similar al desenlace venezolano, respondió: “No creo que eso sea necesario”, dejando abierta la posibilidad de un desenlace distinto.
Desde La Habana rechazaron con dureza las acusaciones. El presidente Miguel Díaz-Canel denunció lo que describió como un intento de “asfixia energética” por parte de Washington, mientras que el canciller Bruno Rodríguez afirmó que Trump despliega “una larga lista de mentiras (…) que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es”.

La tensión no se limita al plano bilateral. Irán recordó el embargo económico que pesa sobre la isla desde hace más de seis décadas y lo calificó como una violación al derecho internacional. En la misma línea, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresó preocupación por el deterioro socioeconómico en Cuba, señalando que las restricciones energéticas y comerciales están teniendo un impacto creciente en los derechos de la población.
Crisis humanitaria y escenario incierto
El argumento central de Washington gira en torno al colapso económico y a la emergencia social en la isla. Trump afirmó que Cuba representa “una amenaza humanitaria”, reforzando la idea de que la presión busca forzar un cambio estructural.
En paralelo, la pérdida de suministro estable de combustible agravó la escasez de transporte, electricidad y producción industrial. Incendios en refinerías, restricciones en vuelos y largas filas para abastecimiento se convirtieron en escenas frecuentes en los últimos meses.
El nuevo tablero geopolítico en América Latina, con el desenlace venezolano aún fresco, eleva la expectativa sobre el futuro de Cuba. Mientras Washington incrementa la presión económica y mantiene canales diplomáticos abiertos, La Habana denuncia injerencia y resiste el embate externo.







