El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este lunes las elecciones presidenciales de Brasil que consagraron a Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro, al considerar que los comicios del domingo fueron “amañados”, aunque no presentó ninguna prueba de irregularidades. Sus declaraciones se conocieron un día después de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmara oficialmente el triunfo del mandatario brasileño, que obtuvo el 51,79% de los votos válidos contra el 48,21% de su rival.
Trump sostuvo que no había tomado partido durante la campaña, pero dejó en claro su desconfianza sobre el resultado. “No tomé partido, pero me pareció otra elección amañada. Me dio muy mala impresión”, afirmó el mandatario estadounidense al referirse a la victoria de Lula.
El pronunciamiento de Trump introduce una nueva tensión política en torno a las elecciones brasileñas, especialmente después de que las autoridades electorales del país confirmaran el resultado y Lula fuera reconocido como ganador de la segunda vuelta.
Lula hizo historia frente a Flávio Bolsonaro
La victoria de Lula tuvo además un significado histórico. El dirigente del Partido de los Trabajadores consiguió regresar al Palacio del Planalto después de haber quedado segundo en la primera vuelta, algo que no había ocurrido anteriormente en una elección presidencial brasileña.
Con este resultado, Lula se convirtió también en el primer presidente de Brasil elegido cuatro veces mediante el voto popular. Su triunfo se produjo pocos días antes de cumplir 81 años, el próximo martes 27 de octubre.
El resultado fue confirmado durante la noche del domingo por el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, luego del escrutinio definitivo.
Trump bajó el tono y elogió a Lula
Después de sus críticas iniciales, Trump adoptó una postura más conciliadora al referirse personalmente al mandatario brasileño. El presidente estadounidense aseguró que “le cae bien Lula” y afirmó que mantiene una buena relación con él.
La contradicción entre ambas declaraciones deja abierto un escenario particular: mientras Trump cuestionó la legitimidad del proceso electoral brasileño sin aportar evidencias, al mismo tiempo buscó diferenciar sus críticas al desarrollo de los comicios de su vínculo personal con Lula.





