La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este martes en un delicado equilibrio entre diplomacia y exhibición militar. Mientras ambos países desarrollan en Ginebra su segunda ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, lanzó una dura advertencia contra Washington.
“Los estadounidenses afirman constantemente que han enviado un buque de guerra a Irán. Claro que un buque de guerra es un armamento militar peligroso. Sin embargo, más peligroso que ese buque es el arma que puede enviarlo al fondo del mar”, sostuvo Khamenei en respuesta a declaraciones previas del presidente estadounidense Donald Trump.
Y fue más allá: “A veces, la fuerza militar más poderosa del mundo puede verse tan afectada que no pueda recuperarse”.
Misiles en Ormuz y negociación indirecta
Las declaraciones coincidieron con un movimiento militar de alto impacto. Medios iraníes informaron que el país disparó misiles con fuego real hacia el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
La agencia semioficial Tasnim aseguró que los misiles “alcanzaron sus objetivos” dentro de las maniobras marítimas anunciadas el lunes. El ejercicio se realizó en rutas clave del comercio internacional, en un claro mensaje geopolítico mientras se desarrollan las negociaciones.

En paralelo, la televisión estatal iraní confirmó que las conversaciones con Estados Unidos serán indirectas y limitadas exclusivamente al programa nuclear, dejando fuera otros temas como la represión interna de protestas recientes.
La primera ronda, realizada el 6 de febrero en Omán, ya había sido indirecta, con delegaciones separadas físicamente y mediación diplomática.
Trump: amenazas y diplomacia
Desde Washington, Donald Trump volvió a mezclar presión militar con voluntad negociadora. A bordo del Air Force One, el mandatario aseguró: “Participaré en esas conversaciones —indirectamente— y serán muy importantes, y veremos qué puede pasar”.
El presidente estadounidense reiteró su advertencia sobre el uso de la fuerza si no hay avances: “Podríamos haber tenido un acuerdo en lugar de enviar los B2 para eliminar su potencial nuclear… Espero que sean más razonables”.
Trump añadió además: “Creo que quieren llegar a un acuerdo. No creo que quieran las consecuencias de no llegar a un acuerdo”.

Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio expresó en Budapest que Washington busca un entendimiento, aunque evitó anticipar resultados: “No voy a prejuzgar estas conversaciones” y remarcó que el presidente “siempre prefiere resultados pacíficos y negociados”.
Del lado iraní, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, quien lidera la delegación en Ginebra, sostuvo en redes sociales: “Estoy en Ginebra con ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo”. Sin embargo, marcó un límite: “Lo que no está sobre la mesa: la sumisión ante las amenazas”.
Un tablero internacional más amplio
Las conversaciones nucleares se desarrollan en un contexto internacional extremadamente sensible. Estados Unidos también promueve en Ginebra contactos diplomáticos vinculados a la guerra entre Rusia y Ucrania, a pocos días del cuarto aniversario de la invasión rusa.
La combinación de ejercicios militares iraníes en Ormuz, el despliegue estadounidense en Oriente Medio y las amenazas cruzadas mantienen en vilo a la comunidad internacional.
El resultado de estas negociaciones podría redefinir no solo el equilibrio nuclear en la región, sino también la estabilidad energética global.







