Bajo una intensa lluvia que —según sus propias palabras— simbolizó “una bendición de la Pachamama que nos está limpiando”, Rodrigo Paz Pereira asumió este sábado la presidencia de Bolivia con un mensaje cargado de simbolismo, autocrítica y compromiso con la reconstrucción nacional.
El flamante mandatario agradeció la presencia de los jefes de Estado invitados y recordó su infancia en el exilio, vivida en Argentina, Chile y Ecuador, países cuyos presidentes estuvieron presentes en el acto. “Hoy comienza un tiempo nuevo de servicio al pueblo”, expresó al saludar a las autoridades policiales y militares, marcando el inicio de una nueva etapa política.
“Nunca más una Bolivia cerrada al mundo”
En uno de los pasajes más celebrados de su discurso, Paz Pereira aseguró que Bolivia abrirá una nueva etapa de integración internacional: “Nunca más una Bolivia cerrada al mundo”, afirmó, destacando la presencia de más de 70 delegaciones extranjeras que asistieron a la ceremonia de investidura.
“No nos han entregado un trono sino una tarea. Comienza un tiempo de libertad y también de responsabilidad”, subrayó el nuevo presidente, en tono solemne y con la mirada puesta en los desafíos económicos que enfrenta el país.
Crítica al pasado y llamado a la reconstrucción
Paz Pereira fue enfático al describir el crítico estado económico en el que recibe la administración. “Si nos dejaron pobres, no tenemos por qué ser pobres. El país que recibimos está quebrado”, aseguró, al referirse a lo que calificó como “la peor crisis de las últimas cuatro décadas”, generada por un “monstruo burocrático” que —dijo— frenó el desarrollo y multiplicó la corrupción.
Con tono de denuncia, el presidente cuestionó el malgasto de 60.000 millones de dólares provenientes del gas, durante los años de bonanza energética:
“¿Fue algo correcto? ¿Eso estuvo bien? ¿Somos un mejor país? No podemos decir que el malgasto estuvo bien. Nos traicionaron, y la traición se paga en Bolivia”, afirmó, ante un público que respondió con aplausos y cánticos de apoyo.
Unidad, crecimiento y esperanza
En el tramo final de su discurso, Paz Pereira destacó el papel del pueblo en el cambio político reciente:
“El pueblo boliviano derrotó al miedo y lo hizo en unidad. Ese es el verdadero milagro democrático. Hoy la unidad se llama crecimiento”, expresó, llamando a todos los sectores a sumarse a la reconstrucción nacional.
El nuevo presidente afirmó en su intervención con un mensaje de esperanza y compromiso: “Si el país estuvo dividido, ahora debe unirse para crecer. Si nos robaron el futuro, lo vamos a recuperar con trabajo y verdad.”
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