Rosario Central goleó este martes 4-0 a Universidad Central de Venezuela en el Gigante de Arroyito por la penúltima fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 y aseguró su clasificación a los octavos de final. El equipo dirigido por Jorge Almirón construyó una victoria contundente con goles de Alejo Véliz, Vicente Pizarro, Ángel Di María y Marco Ruben, en una noche de fútbol, emociones y festejo total en Rosario. El Canalla dominó desde el inicio y terminó convirtiendo una victoria importante en una verdadera exhibición.
Desde los primeros minutos Central salió decidido a marcar territorio. El equipo rosarino impuso intensidad y encontró rápidamente espacios para lastimar a un rival que nunca logró acomodarse.
La apertura del marcador llegó a los 22 minutos. Tras un tiro libre ejecutado por Ángel Di María, un rebote y una chilena de Gastón Ávila que dio en el palo, Alejo Véliz apareció donde viven los goleadores: dentro del área y atento al rebote para empujar la pelota y poner el 1-0.
La jugada necesitó revisión del VAR, pero las líneas confirmaron la conquista y desataron el primer estallido de la noche en Arroyito.
Universidad Central llegó a ilusionarse algunos minutos después con una acción que terminó en la red tras una serie de rebotes y una definición de Bolívar. Sin embargo, otra vez intervino el VAR y anuló la acción por posición adelantada.
La rabona de Julián, Di María y el regreso soñado de Marco Ruben
El segundo golpe de Rosario Central llegó cerca del cierre de la primera mitad y tuvo una obra de arte como origen.
Julián Fernández recibió sobre la izquierda y dejó una de esas jugadas destinadas a repetirse en todos los resúmenes: una rabona exquisita que colocó un centro perfecto al corazón del área. Allí apareció Vicente Pizarro, que definió de aire con zurda para el 2-0 y empezó a bajar la persiana del partido.
La ventaja quebró definitivamente el desarrollo y Central pasó a jugar con tranquilidad. En el complemento, el equipo administró energías y encontró más espacios.
A los 71 minutos llegó el tercero. Giovanni Cantizano armó una gran jugada individual por la izquierda, metió el pase al medio y Marco Ruben, con inteligencia, dejó correr la pelota. Detrás apareció Ángel Di María, completamente libre, para empujarla y sumarse a la fiesta.
Pero la noche todavía guardaba una escena especial.
Cuando faltaban apenas tres minutos apareció él. El goleador histórico. El inoxidable Marco Ruben.
Otra vez Cantizano desbordó, volvió a asistir y esta vez el ídolo no perdonó. Definió y transformó el Gigante de Arroyito en un estadio completamente desbordado por la emoción.





