La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) elevó este miércoles 25 puntos básicos la tasa de interés de referencia, hasta un rango de 3,75% a 4%, en una decisión aprobada por unanimidad, con 12 votos a favor y ninguno en contra. El banco central justificó el movimiento por la persistencia de una inflación elevada y señaló que busca acelerar el regreso de la variación de precios hacia su objetivo del 2%, en un contexto en el que la actividad económica mantiene un ritmo sólido.

La decisión representa el primer aumento de tasas desde 2023 y marca un cambio respecto del proceso de relajamiento monetario que había predominado durante el período anterior. Para la economía estadounidense, el movimiento puede encarecer progresivamente el crédito para empresas y consumidores, desde préstamos hipotecarios y automotores hasta tarjetas y financiamiento comercial.
El comunicado del Comité Federal de Mercado Abierto destacó que el gasto interno continúa resiliente, mientras que la productividad y la inversión de capital muestran un comportamiento robusto. La creación de empleo, en tanto, mantiene un ritmo similar al crecimiento de la fuerza laboral y la tasa de desempleo presentó pocos cambios.
La inflación sigue siendo el principal problema
El dato que terminó inclinando la balanza es la persistencia de los precios. La inflación anual llegó al 3,4% en agosto, mientras el índice subyacente se ubicó en 2,4% interanual. Además, la energía volvió a ejercer presión: el índice energético aumentó 16,3% durante los últimos doce meses y la nafta registró una suba mensual de 3,9% en agosto.
La Fed advirtió que “la inflación sigue siendo elevada” y sostuvo que la medida adoptada contribuirá a un retorno más rápido hacia el objetivo del 2%.
El escenario combina entonces dos señales que avanzan en direcciones diferentes: por un lado, una economía que conserva fortaleza; por otro, una inflación que todavía permanece por encima del nivel considerado compatible con la estabilidad de precios.
El desafío para Kevin Warsh
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, enfrenta ahora la tarea de administrar esa tensión entre crecimiento y estabilidad. Mientras Donald Trump ha reclamado durante su gestión un costo del dinero más bajo para favorecer la actividad, la conducción de la Fed mantiene el foco en evitar que las presiones inflacionarias vuelvan a instalarse.
La decisión también tendrá efectos sobre los mercados financieros internacionales. Una tasa estadounidense más elevada puede sostener el atractivo de los activos nominados en dólares y aumentar el costo del financiamiento global, con consecuencias para empresas, gobiernos y economías emergentes.




