El mundo del cine llora la partida de Robert Redford, uno de los actores y directores más influyentes de la historia de Hollywood, que falleció mientras dormía, en su casa en Utaha los 89 años. Dueño de una carrera que abarcó más de seis décadas, Redford no solo fue un rostro inolvidable en la pantalla grande, sino también un motor cultural que transformó el cine independiente a través del Festival de Sundance.
Nacido como Charles Robert Redford Jr. el 18 de agosto de 1936 en Santa Mónica, California, comenzó su carrera artística en el teatro y la televisión durante los años ’60, pero rápidamente dio el salto al cine. Su consagración llegó con Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969), donde formó una dupla histórica junto a Paul Newman. A partir de allí, Redford se convirtió en uno de los actores más cotizados y admirados de su generación.
Entre sus películas más recordadas figuran clásicos como The Sting (1973), The Way We Were (1973) con Barbra Streisand, All the President’s Men (1976) junto a Dustin Hoffman, The Natural (1984), Out of Africa (1985) con Meryl Streep, y All Is Lost (2013), una arriesgada obra de supervivencia casi sin diálogos. Su versatilidad también lo llevó a participar en producciones más recientes como Captain America: The Winter Soldier (2014), demostrando vigencia incluso en el nuevo Hollywood.
Pero Redford no solo brilló como actor. En 1980 debutó como director con Ordinary People, película que le valió el Oscar a Mejor Director. Luego llegaron títulos como A River Runs Through It (1992) y Quiz Show (1994), donde plasmó su mirada humanista y crítica sobre la sociedad. Además, como fundador del Sundance Institute y del Festival de Sundance, abrió las puertas a generaciones enteras de cineastas independientes que encontraron en él a un mentor y referente.
En lo personal, Redford llevó una vida reservada, aunque marcada por momentos difíciles, como la pérdida de uno de sus hijos. Estuvo casado con la historiadora Lola Van Wagenen, con quien tuvo cuatro hijos, y en los últimos años compartió su vida con la artista alemana Sibylle Szaggars.
Además de su huella en el cine, fue un ferviente defensor del medioambiente, dedicando tiempo y recursos a la lucha por la conservación y la promoción de energías limpias.
Su muerte representa el fin de una era en Hollywood. Robert Redford fue mucho más que un actor: fue un narrador, un creador de oportunidades para nuevos talentos, un activista y un ícono cultural que cambió la forma de hacer y pensar el cine. Su legado vivirá en cada una de sus películas y en el festival que fundó, que sigue siendo la cuna del cine independiente en el mundo.





