El economista Luis Palma Cané analizó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei durante una entrevista con “No la vimos venir”, por ECO Medios, y cuestionó el tono del Presidente, su mirada sobre la morosidad y la separación entre la macroeconomía y la economía cotidiana. En ese marco, sostuvo que el Gobierno debe combinar el orden fiscal y la desaceleración de la inflación con crecimiento y una mejora concreta en el nivel de vida, porque, según planteó, la estabilización por sí sola no alcanza para resolver los problemas de las familias y las empresas.
Palma Cané se refirió, en primer lugar, al discurso que Milei pronunció en la Bolsa de Comercio de Rosario y puso el foco tanto en las formas como en el contenido político de la exposición presidencial. Para el economista, el problema no reside solamente en los insultos y las expresiones utilizadas por el jefe de Estado, sino en una concepción que puede terminar aislando al Gobierno de quienes plantean críticas o diferencias.
“Más allá de las formas, que son pésimas y no corresponden a un estadista, lo que me preocupa es el enfoque político”, sostuvo.
En esa línea, Palma Cané cuestionó la idea de que quien no acompaña completamente al oficialismo necesariamente se ubica en el campo adversario. El economista explicó que ejerce una mirada profesional y crítica sobre la economía y que eso no significa estar en contra del Presidente ni de su administración.
“Soy un profesional crítico y por eso no considero que esté en contra de mí, sino que hago la descripción de lo que uno ve desde el punto de vista profesional”, señaló.
El economista incluso vinculó esa lógica con una vieja concepción política y lanzó una advertencia sobre sus posibles consecuencias para un gobierno democrático.
“El que no está conmigo está contra mí fue Lenin. Entonces, cuidado con este enfoque, porque lo aislará de todos”, afirmó.
Para Palma Cané, además, el uso permanente de descalificaciones y agravios puede resultar contraproducente para el propio Gobierno. En su análisis, una administración que pretende sostener un programa económico durante varios años necesita ampliar sus apoyos y escuchar también las observaciones de quienes no coinciden con todas sus decisiones.
La discusión adquirió especial relevancia cuando el diálogo ingresó en uno de los temas económicos que más preocupa en los últimos meses: el aumento de la morosidad de familias y empresas.
Mora, ingresos y una economía que todavía no llega a todos
Palma Cané rechazó el argumento oficial según el cual la morosidad constituye exclusivamente un problema entre privados y, por lo tanto, no debería involucrar al Estado. Aunque reconoció que los créditos son contratos entre bancos, empresas y personas, consideró necesario preguntarse por qué una cantidad creciente de deudores tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Su respuesta fue directa: la pérdida de ingresos y la insuficiencia del poder adquisitivo están detrás de buena parte del problema.
En ese sentido, cuestionó la separación que suele establecerse entre la macroeconomía y la microeconomía. Para el economista, ambas dimensiones forman parte de una misma realidad y no pueden analizarse como compartimentos independientes.
“La macroeconomía y la micro son dos partes de un mismo fenómeno, que es la economía en general. No se puede separar la macro de la micro”, afirmó.
El planteo de Palma Cané apunta directamente a una de las discusiones centrales del Gobierno: la posibilidad de mostrar indicadores macroeconómicos favorables mientras una parte de la población todavía enfrenta dificultades para pagar sus créditos, sostener el consumo o llegar a fin de mes.
Por eso, consideró que el orden fiscal y la desaceleración inflacionaria constituyen avances importantes, pero advirtió que no representan por sí mismos una condición suficiente para lograr una mejora integral.
“Nadie puede no estar de acuerdo en que se suprima el cáncer que tuvimos durante los últimos 100 años de déficit sin ningún control, pero de ahí a que esto sea condición necesaria y suficiente para lograr el equilibrio y lograr un derrame de beneficios es absolutamente incorrecto”, sostuvo.
Para el economista, el equilibrio fiscal constituye una condición necesaria, pero debe complementarse con políticas que permitan recuperar el nivel de actividad. En caso contrario, el ajuste puede terminar profundizando la recesión en sectores que ya atraviesan dificultades.
Palma Cané puso como ejemplo el proceso de desinflación en Estados Unidos y sostuvo que ese país consiguió reducir fuertemente la inflación sin atravesar una recesión. En cambio, consideró que la Argentina enfrenta un escenario diferente, con buena parte de la industria y del comercio afectados por la caída de la actividad.
En su análisis también mencionó la obra pública, la inversión y el gasto destinado a infraestructura como elementos vinculados al crecimiento. Según explicó, alcanzar el equilibrio fiscal mediante una reducción de determinadas partidas puede tener consecuencias sobre la actividad económica si no existe una estrategia capaz de compensar ese impacto.
“Toda la teoría siempre habla de inflación, desinflación y crecimiento, no desinflación y recesión”, resumió.
El economista insistió en que el objetivo final de cualquier política económica debería ser mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Por eso cuestionó que algunos indicadores macroeconómicos se presenten como prueba suficiente de que la situación de los argentinos mejoró.
“El objetivo de una política económica, en última instancia, es que la sociedad viva mejor”, afirmó.
La frase resume buena parte de su diagnóstico. Para Palma Cané, no alcanza con mostrar una planilla de Excel con números ordenados si esos resultados todavía no se traducen en una mejora perceptible para quienes deben pagar alimentos, alquileres, servicios y créditos.
“El tipo que le dicen que no, pero el petróleo, la energía, los productos… a mí qué me importa. A mí lo que me importa es que no le pueda dar de comer a mis hijos”, planteó.
El economista también puso el foco en la preocupación del empresariado. Según relató, entre los empresarios con los que mantiene contacto existe incertidumbre sobre el futuro de la actividad, el consumo y el crédito. La sucesión de dificultades empresariales, explicó, genera además el temor de que una compañía que hoy observa problemas en otras firmas pueda convertirse mañana en la próxima afectada.
En ese escenario, el consumo aparece como una de las variables decisivas. Palma Cané cuestionó la interpretación oficial sobre su evolución y sostuvo que, más allá de las estadísticas generales, existen señales concretas de preocupación entre quienes producen, venden y financian.
Su advertencia excedió, finalmente, la discusión estrictamente económica y alcanzó al escenario electoral. Para el economista, la debilidad de la oposición puede otorgarle al Gobierno un margen político mayor del que tendría si enfrentara una alternativa competitiva.
“Lo que hay en la oposición es tan pobre que me parece que esto le da un colchón de confianza excesivo al Gobierno”, sostuvo.
No veo algún dirigente con formación como para decir tenemos una estadista del otro lado. (Axel) Kicillof todo lo que ha hecho es un desastre. Todo. No ha hecho una cosa bien. No tengo nada personal contra él, pero la verdad que si uno ve su historial desde que era gerente financiero de Aerolíneas para acá… Desde lo más evidente como lo de Repsol YPF, el desastre que está haciendo en la provincia de Buenos Aires, etc. no yo la verdad que no no veo en Kicillof a una persona que pueda sacar este país”.




