La deuda impaga de las familias argentinas no para de crecer. Según unrelevamiento de la Universidad Austral y la consultora EcoGo, la mora total en créditos a personas físicas —que suma bancos y proveedores no bancarios como fintechs, tarjetas no bancarias y casas de electrodomésticos— se multiplicó casi por cinco entre fines de 2024 y junio pasado, acumulando ya 20 meses de deterioro consecutivo. El dato más preocupante es que fuera del sistema bancario tradicional los atrasos superan el 30% del crédito otorgado.
Lo llamativo del fenómeno es que no responde, en la mayoría de los casos, a un sobreendeudamiento. El estudio encontró que casi dos de cada tres nuevos morosos dejaron de pagar sin haber tomado deuda extra de manera significativa, lo que muestra que el problema de fondo es la pérdida de capacidad de pago de los hogares y no un consumo desmedido a crédito.
El impacto en los bolsillos es contundente: pagar las cuotas de deudas financieras ya se lleva el 24% de los salarios, y si se suman los gastos fijos del hogar, una familia tipo compromete casi la mitad de sus ingresos. A nivel país, La Rioja, San Luis y Santa Cruz son las provincias con mayor nivel de mora, mientras que La Pampa, CABA y Entre Ríos muestran los indicadores más bajos.
Desde el Banco Central, su presidente Santiago Bausili reconoció que la morosidad “es un problema” que monitorean de cerca, aunque insistió en que la mejora será gradual y reiteró que el Gobierno no prevé ningún tipo de rescate: “Seguimos viendo esto como una conversación entre privados”, sostuvo.




