El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur comenzará a aplicarse de forma provisional a partir del 1 de mayo, en un paso clave para la integración económica entre ambos bloques y con impacto directo en países como Argentina.
La decisión fue confirmada por la Comisión Europea, que completó los procedimientos necesarios para activar el tratado en su fase inicial.
Un paso clave hacia la integración comercial
Desde Bruselas informaron que el acuerdo comenzará a regir para los países que ya hayan finalizado sus procesos de ratificación. En ese sentido, Argentina, Brasil y Uruguay ya cumplieron con los requisitos, mientras que Paraguay se encuentra en la etapa final.
El Ejecutivo europeo explicó:
“La Unión Europea ha notificado hoy a los países del Mercosur el instrumento de aplicación provisional del Acuerdo Comercial”
La formalización se concretó mediante una “nota verbal” enviada a Paraguay, en su rol de depositario del bloque sudamericano, lo que habilita la puesta en marcha del acuerdo.
Qué implica la aplicación provisional
La entrada en vigencia parcial permitirá comenzar a implementar los aspectos comerciales del tratado sin necesidad de esperar la ratificación completa en todos los parlamentos.
Según detalló la Comisión Europea:
“La aplicación provisional garantiza la eliminación de los aranceles sobre determinados productos desde el primer día”
Esto significa que múltiples bienes —especialmente del sector agroindustrial— podrán ingresar a Europa con menores costos, generando nuevas oportunidades para exportadores argentinos.
Además, el organismo europeo destacó que:
“Los sectores sensibles de la economía de la UE están plenamente protegidos por sólidas salvaguardias”
Impacto para Argentina y la región
El acuerdo representa una de las aperturas comerciales más importantes de las últimas décadas para el Mercosur. La reducción de aranceles y la previsibilidad en las reglas de comercio apuntan a dinamizar el intercambio entre ambas regiones.
Para Argentina, el beneficio potencial se concentra en productos como carne, granos y derivados agroindustriales, que podrían ganar competitividad en el mercado europeo.
El Canciller Pablo Quirno, celebró la decisión y recordó que “Argentina fue el primer país del bloque en completar los procedimientos internos para hacerlo posible”.
Al mismo tiempo, el tratado también implica desafíos: mayor competencia para ciertos sectores industriales y la necesidad de adaptación a estándares más exigentes.





