La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a irrumpir con un extenso mensaje en X, donde cuestionó duramente al Gobierno del presidente Javier Milei tras conocerse el dato de inflación de noviembre, que fue del 2,5% según el INDEC.
La ex mandataria sostuvo que el número oficial llega “después del ajuste más grande del que se tenga memoria”, enumerando recortes en salarios, jubilaciones, obra pública, fondos para las provincias y una fuerte caída del consumo interno.
“¿En serio que todo marcha de acuerdo al plan?”
En su publicación, Cristina Kirchner puso en duda la narrativa oficial que celebra la desaceleración inflacionaria y subrayó que el dato llega acompañado de:
- un nuevo préstamo del FMI por USD 20 mil millones,
- apoyo explícito del presidente estadounidense Donald Trump,
- endeudamiento en dólares comandado por el ministro Luis “Toto” Caputo,
- recesión profunda con cierre de comercios y fábricas.
“¿En serio que todo marcha de acuerdo al plan?”, ironizó.
Comparación con 2015: “La inflación que ellos decían que había era más baja que la de Milei”
Kirchner también recordó el debate inflacionario de 2015, aludiendo al denominado “IPC Congreso”, un indicador privado impulsado por legisladores opositores durante su último año de gestión.
Según la ex presidenta, ese índice —que replicaba el IPC del Gobierno porteño, entonces dirigido por Mauricio Macri— mostraba una inflación más baja que la actual, pese a que:
- Argentina no tenía deuda con el FMI,
- se habían cancelado préstamos anteriores,
- los salarios y jubilaciones eran “los más altos de América Latina”.
En ese tramo, agregó que mientras su administración expandía derechos —como la entrega de computadoras del programa Conectar Igualdad y la provisión de medicamentos y pensiones— también impulsaba desarrollos tecnológicos como el lanzamiento de satélites.
Aunque no mencionó directamente a funcionarios del actual Gobierno, Cristina Kirchner contrastó de forma explícita los indicadores actuales con los de su gestión. Para la ex presidenta, la caída del consumo, la contracción económica y el aumento de la deuda externa exponen un rumbo que “no coincide con la narrativa oficial”.





