La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles récord en marzo de 2026, con 5,5 millones de personas que tenían al menos una línea de crédito con atrasos de pago. El dato representa aproximadamente una de cada cuatro personas endeudadas y el 11% de la población total, según un informe del Instituto Argentina Grande que analiza la evolución de las deudas de hogares y empresas y advierte sobre el crecimiento sostenido de los incumplimientos.
El estudio señala que la cantidad de personas con problemas para afrontar sus obligaciones aumentó con fuerza durante el último año. De los 20,6 millones de argentinos con algún tipo de deuda, unos 5,5 millones registraban al menos una línea de crédito en mora.
La particularidad del fenómeno está en el tamaño de las obligaciones: las personas que menos dinero deben presentan los mayores niveles de incumplimiento. Según el informe, quienes tienen deudas de hasta $206.000 registran una tasa de morosidad del 35%, muy por encima del promedio del sistema.
El análisis sostiene que se trata principalmente de deudas vinculadas con gastos cotidianos y consumo básico, más que de grandes créditos destinados a la compra de viviendas o automóviles.
La mora crece y los atrasos más largos se duplicaron
La morosidad de las familias acumula 16 meses consecutivos de crecimiento. En marzo, alcanzó el 11,5% dentro del sistema bancario y llegó al 16% cuando se incorporan las entidades no bancarias.
Sin embargo, el informe plantea una diferencia importante entre medir la mora por el dinero adeudado y hacerlo por la cantidad de personas afectadas. Mientras el indicador basado en montos señala que $16 de cada $100 prestados se encuentran en situación irregular, el 26,7% de las personas endeudadas tiene al menos una línea de crédito con tres meses o más de atraso.
Además, el grupo que más creció fue el de los denominados “irrecuperables”, que reúne a quienes acumulan un año o más de atraso. En doce meses, este segmento incorporó 1,6 millones de personas y llegó a representar el 16% de los deudores.
El informe sostiene que la evolución de la mora está vinculada con el deterioro de los ingresos y con las condiciones bajo las cuales se expandió el crédito. En ese sentido, señala que el salario real del sector privado registrado acumulaba ocho meses de caída y se encontraba 6,6% por debajo de los niveles de 2023, mientras que los ingresos del sector público mostraban un deterioro mayor.
También señala que las tasas de interés elevadas encarecieron el financiamiento y que, ante el aumento de los incumplimientos, las entidades financieras ampliaron los márgenes aplicados a los nuevos préstamos.
También aumenta la morosidad de las empresas
El problema no se limita a los hogares. La morosidad empresarial también viene creciendo, aunque el informe diferencia su evolución de la registrada entre las familias.
En marzo de 2026, la mora de las empresas alcanzó el 3,1% dentro del sistema bancario, frente al 0,9% registrado un año antes. El deterioro aparece asociado, entre otros factores, al comportamiento de sectores como la industria y la construcción.
El estudio plantea que las empresas enfrentaron durante los últimos años tasas de financiamiento elevadas y una actividad económica debilitada, condiciones que dificultaron la capacidad de repago de las obligaciones asumidas.
Para las familias, en cambio, el dato que concentra la atención es la cantidad de personas alcanzadas: 5,5 millones de deudores morosos, con una incidencia especialmente elevada entre quienes contrajeron créditos pequeños.
El informe también advierte que la evolución de la deuda no puede analizarse solamente a partir del monto total prestado. La diferencia entre el volumen de dinero en mora y la cantidad de personas que no logran cumplir con sus pagos muestra que el problema se concentra especialmente en los hogares con obligaciones de menor tamaño, vinculadas en muchos casos con la necesidad de financiar gastos corrientes.




