Los dirigidos por Thomas Tuchel derrotaron 2-1 a Noruega en el Hard Rock Stadium de Miami, por los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026. Jude Bellingham fue la gran figura de la noche con un doblete, mientras que para los Nórdicos marcó Schjelderup.
El encuentro comenzó con un claro dominio territorial de Inglaterra. Durante los primeros cinco minutos, los británicos manejaron la posesión de la pelota, enlazando pases con tranquilidad aunque sin encontrar profundidad ni generar situaciones de riesgo. Del otro lado, Noruega mostró desde el inicio cuál sería su plan, dos líneas defensivas bien marcadas, Erling Haaland como única referencia ofensiva y la intención de recuperar para salir rápidamente de contraataque.
Con el correr de los minutos, el equipo nórdico empezó a sentirse más cómodo con la pelota. A los 20 minutos apareció la jerarquía de Martin Ødegaard, encargado de darle pausa al juego y evitar que su selección rifara el balón cada vez que recuperaba.
El primer tiempo transcurría con muy pocas emociones hasta que, a los 36 minutos, llegó una acción aislada que rompió el partido. Ødegaard abrió el juego hacia la izquierda para Schjelderup, quien sacó un potente zurdazo con apariencia de centro. Sin embargo, el envío tomó una comba perfecta y terminó metiéndose junto al palo izquierdo de Jordan Pickford, que nada pudo hacer. Un auténtico golazo para establecer el 1-0.
Cuando parecía que Noruega se iba al descanso en ventaja, Inglaterra encontró el empate en el momento justo. A los 45 minutos, Anthony Gordon,reciente incorporación del Barcelona, desbordó por la izquierda y encontró la llegada de Jude Bellingham al borde del área. El volante del Real Madrid controló, se metió dentro del área y definió cruzado para poner el 1-1 y darle un verdadero baldazo de agua fría al conjunto escandinavo.
Luego de eso Inglaterra salió decidida a buscar la ventaja y rápidamente logro conseguirla. A los 45+3’, Harry Kane definió con enorme categoría tras una asistencia de Bellingham, pero el delantero estaba en posición adelantada y el gol fue correctamente anulado.
Noruega respondió enseguida. A los 52 minutos, Haaland ganó de cabeza y obligó a una gran intervención de Pickford, que envió la pelota al córner.
Dos minutos más tarde llegó otra gran polémica. Tras ese tiro de esquina, Pickford volvió a responder de gran manera, pero Heggem capturó el rebote y convirtió el que parecía ser el 2-1 para los noruegos. Sin embargo, luego de revisar la acción, el árbitro anuló el tanto por una infracción previa de Haaland antes de que la pelota estuviera oficialmente en juego, por lo que el córner debió repetirse.
Los escandinavos siguieron insistiendo y estuvieron muy cerca del segundo a los 75 minutos. Ajer ganó de cabeza y estrelló su remate en el travesaño. En el rebote, Haaland no logró conectar con precisión y la jugada terminó diluyéndose.
Ya sobre el final, Inglaterra también tuvo su oportunidad gracias a un error de Ørjan Nyland. El arquero demoró demasiado un despeje y permitió que Djed Spence lo presionara; el rebote pegó en el defensor inglés y la pelota pasó apenas afuera.
El empate persistió y el encuentro se fue al alargue.
Apenas comenzado el tiempo suplementario, a los 92 minutos, llegó el golpe definitivo. Morgan Rogers sacó un remate que Nyland rechazó muy mal hacia el medio y allí apareció nuevamente Jude Bellingham para empujar la pelota al gol y decretar el 2-1 para Inglaterra.
Seis minutos después, el árbitro sancionó penal para los ingleses por una infracción de Oscar Bobb sobre Djed Spence. Sin embargo, tras la revisión del VAR, la decisión fue revertida y el penal quedó sin efecto.
Noruega buscó el empate hasta el final, aunque también sufrió las contras inglesas. A los 109 minutos, Nyland evitó el tercero con una espectacular doble atajada, primero frente a Spence y luego ante Bukayo Saka.
En los últimos minutos, Tuchel decidió cerrar definitivamente el partido. Inglaterra retrasó sus líneas, armó un bloque defensivo sólido y manejó los tiempos hasta el pitazo final.
Sin brillar, pero mostrando personalidad en los momentos decisivos, Inglaterra dio vuelta un encuentro que se había presentado cuesta arriba y clasificó con justicia a las semifinales del Mundial. El enorme nivel de Jude Bellingham fue determinante para sostener la ilusión inglesa, que ahora espera por el ganador del duelo entre Argentina y Suiza.
Noruega, por su parte, se despide con la frente en alto. Compitió de igual a igual frente a uno de los grandes candidatos, confirmó el gran presente de Haaland y dejó una base muy prometedora para afrontar las próximas competencias internacionales.





