Nicolás Varrone vuelve a las pistas casi sin haberlas abandonado. Tras unas vacaciones mínimas, el piloto argentino ya pone la mira en su primer gran desafío del año: las 24 Horas de Daytona.
El piloto oriundo de Ingeniero Maschwitz, atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera, consolidado en las competencias de resistencia y a las puertas de un nuevo desafío en monoplazas.
Nico regresa a las competencias de resistencia a bordo del Corvette Z06 GT3.R del equipo Pratt Miller Motorsports, en el inicio de un 2026 cargado de actividad, en el que combinará su presencia en endurance con su temporada completa en la Fórmula 2.
Una dualidad poco habitual que refleja la confianza de los equipos en su capacidad de adaptación y rendimiento.

Pero como toda gran cena, primero llega la entrada. El Roar Before the Rolex 24, que se disputará del viernes 16 al domingo 18 de enero, con actividad en pista desde las 10:30 hasta la noche, hora argentina, es el primer escalón del camino hacia Daytona y, aunque no se trata de una carrera en sí, sino de un fin de semana de pruebas oficiales, resulta clave para los equipos.
Allí, Varrone y el equipo aprovechan estas largas jornadas para la puesta a punto del auto, el primer contacto con la pista y la coordinación del trabajo en conjunto, además de poner en práctica uno de los desafíos más complejos de las carreras de resistencia: el tráfico multicategoría.
Un aspecto donde la experiencia previa del argentino en carreras de larga duración juega un rol fundamental.
El plato fuerte comenzará el jueves 22 en el Daytona International Speedway, ubicado en el estado de Florida, con una nueva tanda de pruebas, aunque esta vez con un enfoque distinto. Allí, los equipos trabajarán en el ritmo del auto en tandas largas y en ensayos más intensos de paradas en boxes y cambios de piloto.
Luego, el viernes 23 llegará el momento de la clasificación, en la que cada uno de los autos de las cuatro categorías que participan del evento buscará marcar su mejor tiempo de vuelta. Un resultado importante para el orden de largada, aunque en una carrera de 24 horas está lejos de ser decisivo.
Y ahora sí, cuando el día sábado 24 todas las luces del semáforo se hayan apagado, comenzará una de las carreras más impresionantes y a su vez desafiantes de todo el calendario de IMSA. Allí estará Nicolás Varrone compitiendo en la categoría GTD Pro, una de las más competitivas del evento, reservada para tripulaciones profesionales y autos GT3 de última generación. Enfrentará a algunos de los equipos y pilotos más experimentados del mundo, en un escenario donde la regularidad y la toma de decisiones suelen pesar más que la velocidad pura. Para Varrone, Daytona no es terreno desconocido: el argentino ya sabe lo que es competir en carreras de resistencia de primer nivel y llega respaldado por un historial destacado en endurance, con victorias y actuaciones sólidas en competencias de 24 horas, lo que invita al optimismo para esta edición.
Más allá de lo que ocurra en Daytona, el calendario de Nicolás Varrone no se detendrá. El argentino tiene previsto continuar ligado a las carreras de resistencia, con participaciones confirmadas en citas emblemáticas del IMSA como las 12 Horas de Sebring y Petit Le Mans, manteniendo así el ritmo competitivo antes de dar el salto definitivo a los monoplazas. Será un camino exigente, alternando autos de GT y Fórmula, pero que lo encuentra respaldado por experiencia, resultados y una capacidad de adaptación poco común.
Daytona aparece así no como un punto de llegada, sino como parte de un proceso de crecimiento continuo.Todo como antesala del momento más esperado: su debut en la Fórmula 2 en Australia, donde comenzará a escribir un nuevo capítulo en la historia del automovilismo argentino.





