El tenista argentino Mariano Navone perdió este sábado la final del ATP 250 de Ginebra frente al estadounidense Learner Tien por 3-6, 6-3 y 7-5, en un intenso partido disputado sobre polvo de ladrillo en Suiza. El bonaerense buscaba conquistar el segundo título ATP de su carrera y convertirse en el primer argentino campeón en este torneo, pero terminó cayendo tras dos horas y 29 minutos de juego ante una de las grandes promesas del circuito mundial.
Navone, nacido en la ciudad bonaerense de 9 de Julio y actualmente ubicado en el puesto 38° del ranking ATP, llegaba con gran confianza luego de haber conquistado semanas atrás el ATP 250 de Bucarest.
Pese a la derrota, el argentino cerró una destacada semana en Ginebra y sumó ritmo competitivo de cara a Roland Garros, el próximo gran objetivo de la temporada.
Navone arrancó mejor, pero Tien reaccionó en los momentos clave
El partido comenzó con un alto nivel de intensidad y mucha paridad desde el fondo de la cancha. Learner Tien, actual número 20 del mundo, mostró agresividad con su derecha y buscó dominar rápidamente los intercambios.
Sin embargo, Navone respondió con personalidad y firmeza en sus turnos de saque. El argentino logró controlar los momentos decisivos del primer set y terminó imponiéndose por 6-3 tras 50 minutos de juego.
En el segundo parcial, el desarrollo cambió por completo. El estadounidense elevó considerablemente su nivel, redujo errores no forzados y empezó a castigar cada duda del argentino.
Tien aprovechó algunas imprecisiones de Navone y consiguió igualar el encuentro con otro 6-3 que dejó todo abierto para el set definitivo.
El argentino peleó hasta el final, pero el título quedó en manos de Tien
En el tercer set, Learner Tien mostró por qué es considerado una de las grandes apariciones del circuito ATP. El estadounidense quebró rápidamente y llegó a ponerse 3-0 arriba gracias a un juego mucho más sólido desde la devolución y una mayor contundencia con el saque.
Cuando parecía que el partido se escapaba, Navone reaccionó con carácter y logró recuperar el quiebre para igualar el marcador 3-3.
Desde ese momento, el encuentro se transformó en una verdadera batalla física y mental. Ambos jugadores sintieron el desgaste, cometieron errores producto de la tensión y mantuvieron la incertidumbre hasta el cierre.
Con el marcador igualado 5-5, Tien consiguió marcar la diferencia en los puntos decisivos y terminó sellando el triunfo por 7-5 para quedarse con el título en Ginebra.





