Francisco Cerúndolo tuvo un debut sólido y contundente en el ATP 250 de Santiago de Chile. El argentino superó sin sobresaltos al joven noruego Elmer Moller y se metió en los octavos de final tras una actuación que dejó en claro la diferencia de jerarquía entre ambos.
El porteño dominó de punta a punta, apoyado en un servicio firme y en la potencia de su derecha, que volvió a ser el golpe determinante de la jornada.
Superioridad desde el inicio
El primer set duró apenas 30 minutos y mostró a un Cerúndolo agresivo, profundo y sin fisuras. Con un quiebre temprano y alto porcentaje de puntos ganados con el primer saque, el argentino controló el ritmo y no permitió reacción del jugador nórdico.
En el segundo parcial la historia se repitió. Francisco quebró en el game inicial y volvió a golpear en el quinto, ampliando la brecha con autoridad. Cada vez que el noruego intentó sostener intercambios largos, terminó cediendo ante el peso y la velocidad de pelota del argentino.
Cerúndolo impuso condiciones tanto en potencia como en movilidad, desbordando a su rival en los peloteos y forzándolo a cometer errores no forzados.
Cierre rápido y próximo desafío
El partido se resolvió en poco menos de una hora, con una actuación que dejó buenas sensaciones de cara a lo que viene en el certamen chileno.
Cerúndolo avanzó a los octavos de final, instancia en la que enfrentará al estadounidense Emilio Nava, en un cruce que exigirá mayor intensidad pero que encuentra al argentino en un gran momento.





