Francisco Cerúndolo volvió a demostrar por qué es el máximo favorito en Buenos Aires. En una semifinal condicionada por fuertes ráfagas de viento, el porteño fue más sólido que Tomás Etcheverry y se quedó con el partido tras imponer su jerarquía en los momentos decisivos.
Desde el inicio, el número uno del cuadro tomó el control. En el cuarto game del primer set logró el quiebre que inclinó definitivamente la balanza. A partir de ahí manejó los tiempos, se colocó 4-1 arriba y dominó con su derecha, que desbordó constantemente al platense. Etcheverry nunca terminó de encontrar su juego, incómodo por las condiciones climáticas y por la agresividad de su rival.
Cerúndolo cerró el primer parcial en 49 minutos, mostrando solidez, paciencia y una clara superioridad en los intercambios largos.
Un segundo set más parejo, pero con el mismo desenlace
En el segundo parcial, Etcheverry reaccionó. Entró más firme, intercambió derechas y reveses de igual a igual y sostuvo sus turnos de saque sin mayores complicaciones. El partido se emparejó y el marcador avanzó hasta el 3-3, en un contexto donde el viento seguía siendo un protagonista incómodo.
Cerúndolo, sin embargo, mantuvo la serenidad. Sus games de saque fueron más cómodos que los de su rival y, aunque en el noveno juego tuvo chances de quiebre que Etcheverry salvó con autoridad —incluyendo un servicio que alcanzó los 227 km/h—, el desenlace estaba por llegar.
En el undécimo game, el porteño encontró la oportunidad que necesitaba. Quebró el saque del platense con autoridad y quedó con su servicio para cerrar el partido. Con pura derecha y firmeza mental, selló la victoria y confirmó su pase a la final.





