Bélgica e Irán empataron 0 a 0 este sábado en el Estadio de Los Ángeles, por la segunda fecha del Grupo G del Mundial 2026, en un partido disputado, intenso y cargado de tensión, donde los europeos dominaron gran parte del desarrollo pero no lograron quebrar la resistencia iraní. El encuentro dejó como protagonistas a los arqueros Thibaut Courtois y Alireza Beiranvand, además de una expulsión que condicionó el cierre del compromiso.
Desde el inicio, Bélgica mostró la urgencia de conseguir una victoria que le permitiera acomodarse en la tabla. Apenas comenzado el encuentro, Romelu Lukaku protagonizó la primera polémica de la tarde al impactar con fuerza sobre el arquero iraní Alireza Beiranvand en una acción aérea. El delantero recibió tarjeta amarilla, aunque la jugada generó reclamos por una posible expulsión.
Pese al control territorial de los dirigidos por Domenico Tedesco, la primera situación realmente peligrosa fue para Irán. Hossein Kanaani sorprendió con una media vuelta dentro del área, pero encontró una respuesta brillante de Courtois, que mantuvo el marcador intacto.
Con el correr de los minutos, Bélgica monopolizó la posesión y comenzó a generar situaciones de riesgo. Youri Tielemans exigió a Beiranvand con un potente remate desde media distancia y el arquero iraní respondió con seguridad, iniciando una actuación que terminaría siendo decisiva.
Un gol anulado y una expulsión que cambió el partido
La jugada más importante del primer tiempo llegó a los 26 minutos. Irán ejecutó una acción preparada en un tiro libre y Mehdi Taremi logró vencer a Courtois para poner el 1-0. Sin embargo, la celebración duró poco. Tras la revisión del VAR, el árbitro argentino Darío Herrera confirmó que el delantero estaba en posición adelantada y anuló el tanto.
Ese aviso dejó en evidencia que Irán podía lastimar cada vez que encontraba espacios. Sin embargo, el encuentro perdió intensidad tras la pausa de hidratación y el primer tiempo concluyó sin goles.
En el complemento el libreto se mantuvo. Bélgica siguió manejando la pelota, pero chocó una y otra vez contra la sólida defensa iraní y contra un Beiranvand inspirado. La jugada más clara llegó a los 58 minutos, cuando Maxim De Cuyper quedó prácticamente debajo del arco, pero el guardameta iraní protagonizó una atajada espectacular que evitó la apertura del marcador.
El punto de quiebre apareció a los 65 minutos. Nathan Ngoy cometió un grave error en la salida, dejó a Mehdi Taremi cara a cara con Courtois y terminó derribándolo. El árbitro no dudó y mostró la tarjeta roja directa, dejando a Bélgica con diez hombres para afrontar el tramo final.
Con superioridad numérica, Irán intentó aprovechar el escenario favorable, aunque nunca logró imponer condiciones. El equipo asiático apostó a un juego físico y cerrado, mientras que Bélgica, aun con un hombre menos, mantuvo la iniciativa gracias a la jerarquía de sus futbolistas.




