Tras permanecer inhabilitado durante 34 días consecutivos por uno de los temporales de nieve e hielo más agresivos de los últimos años, el Paso Internacional Cristo Redentor reabrió este martes su tránsito sobre la Ruta Nacional 7. La habilitación del corredor cordillerano llegó tras la consolidación de una ventana meteorológica favorable que se mantendrá al menos hasta el fin de semana, permitiendo despejar los tramos críticos en alta montaña.
La paralización del cruce fronterizo generó un cuello de botella logístico sin precedentes recientes, acumulando entre 3.000 y 3.400 camiones de carga varados del lado argentino. Los transportistas, distribuidos entre el parador de Uspallata, estaciones de servicio y playones de control integrado, debieron afrontar semanas de aislamiento en condiciones extremas, requiriendo operativos sanitarios especiales que brindaron asistencia a más de 650 choferes.
Para lograr la transitabilidad, las cuadrillas de Vialidad Nacional y sus pares del lado chileno desplegaron maquinaria pesada de forma ininterrumpida. Los trabajos se concentraron en remover muros de nieve de varios metros de altura y aplicar insumos químicos para remover las densas capas de hielo fijadas sobre el asfalto en el ingreso al túnel internacional.
Con el objetivo de descomprimir la zona de forma ordenada, las autoridades de ambos países establecieron un esquema operativo diferido con capacidad para evacuar unos 800 camiones diarios. Durante las primeras 72 horas, la circulación será exclusiva para el transporte pesado en sentido Argentina-Chile de 9 a 21 horas, invirtiendo el sentido a partir del viernes para el flujo proveniente del país vecino.
El tránsito para vehículos particulares y colectivos de larga distancia se mantendrá totalmente restringido en la frontera, mientras que el turismo interno solo podrá avanzar hasta la localidad de Uspallata. Esta medida busca evitar colapsos sobre la ruta y priorizar el abastecimiento comercial de los transportes que llevan más de un mes a la espera.
La prolongada parálisis reavivó además la tensión política por la gestión de la frontera. El gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, cuestionó los tiempos de respuesta de la infraestructura binacional y adelantó que propondrá en el próximo Comité de Frontera la posibilidad de privatizar los servicios de limpieza y mantenimiento de la arteria internacional.





