Axel Kicillof encabezó este sábado en Villa Domínico, Avellaneda, un plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), acompañado por dirigentes y militantes de distintas provincias, en un acto que combinó críticas al Gobierno de Javier Milei, definiciones sobre la interna del peronismo y señales de proyección nacional hacia las elecciones de 2027. Aunque no anunció formalmente una candidatura presidencial, el gobernador bonaerense afirmó que “el año que viene tenemos que cambiar el rumbo económico de la Argentina”.
El encuentro buscó mostrar el crecimiento territorial del espacio que conduce Kicillof y se desarrolló en un momento de tensión dentro del peronismo, particularmente con sectores vinculados a Máximo Kirchner y La Cámpora. La actividad reunió a representantes de diferentes provincias y tuvo como eje la construcción de una alternativa política de alcance nacional.
Desde el escenario, Kicillof reivindicó el crecimiento del MDF y destacó la participación de militantes que viajaron desde distintos puntos del país. En ese contexto, dejó una definición que marcó el espíritu del encuentro: “Las nuevas canciones se componen colectivamente y se componen de abajo para arriba, compañeros”.
El gobernador insistió en que su propuesta no pretende limitarse a la provincia de Buenos Aires. Durante su discurso recordó sus recientes recorridas por distintos distritos y sostuvo que una alternativa nacional debe surgir del contacto directo con trabajadores, estudiantes, empresarios, comerciantes, productores y organizaciones sociales.
“Para construir una alternativa nacional primero hay que escuchar a la Argentina”, afirmó.
Críticas a Milei y una señal hacia 2027
La mayor parte del discurso estuvo concentrada en cuestionar la política económica del Gobierno nacional. Kicillof sostuvo que el equilibrio fiscal y la estabilidad no pueden analizarse únicamente desde las variables macroeconómicas y planteó que también deben contemplarse los ingresos de las familias, el nivel de endeudamiento y la actividad comercial.
“No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deudas”, expresó.
También afirmó que el modelo económico genera consecuencias sobre la producción, el empleo, la educación, la ciencia, la salud y la infraestructura. En ese marco, sostuvo que “no se puede ordenar un país destruyendo el aparato productivo, el sistema científico, la educación y la salud pública”.
El gobernador bonaerense vinculó además la situación económica y social con un aumento de los suicidios. “Nadie puede permanecer indiferente”, sostuvo al referirse a esa problemática y aseguró que el deterioro de los vínculos sociales debe formar parte de la discusión pública.
Kicillof también cuestionó la posición del Gobierno nacional respecto de las provincias y afirmó que la administración de Milei “abandonó la idea misma de una Argentina integrada”. Según planteó, el desafío consiste en recuperar una agenda de desarrollo que contemple las distintas realidades territoriales.
La confrontación política apareció nuevamente cuando se refirió a la posición del Presidente sobre las Islas Malvinas. Kicillof cuestionó su admiración declarada por Margaret Thatcher y contrastó esa postura con el discurso oficial sobre soberanía. “Ni nacionalista ni patriota, Milei es cartón pintado”, afirmó.
En otro tramo, utilizó una frase que funcionó como síntesis de su mensaje contra el Gobierno: “Argentina, no sos vos, es Milei”.
La definición fue acompañada por cánticos de la militancia y se convirtió en uno de los momentos de mayor contenido electoral del acto. Más tarde, Kicillof profundizó esa señal al advertir: “Hay que aguantar, porque falta menos para terminar con esta pesadilla”.
“No me interesa una construcción a control remoto”
La interna del peronismo también estuvo presente, aunque Kicillof evitó convertir el acto en una confrontación directa con otros dirigentes. Su mensaje estuvo orientado a reivindicar una construcción territorial propia y a diferenciarla de los acuerdos definidos exclusivamente por las conducciones partidarias.
“No me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, sumar y organizar en todos los rincones de nuestra República Argentina”, sostuvo.
La frase fue interpretada como una definición sobre la metodología que pretende utilizar el MDF para ampliar su presencia nacional. El espacio viene desarrollando actividades en diferentes provincias y busca consolidar una estructura que trascienda los límites bonaerenses.
Kicillof sostuvo que una alternativa política necesita planificación, participación y respaldo social. “No se va a salir de esta situación tan dramática con jugadas mágicas ni improvisaciones”, afirmó.
En el cierre, dejó otra señal sobre su futuro político: “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero sobre todo, que nos permita empezar una etapa distinta”.
El gobernador no formalizó una candidatura presidencial, pero el acto en Avellaneda consolidó la proyección nacional del Movimiento Derecho al Futuro y profundizó el debate dentro del peronismo sobre el liderazgo y la estrategia para 2027. Diferentes dirigentes de su espacio ya habían planteado públicamente la necesidad de construir una alternativa y definir las candidaturas mediante mecanismos de participación interna.





