El Gobierno logró este miércoles el quórum necesario en el Senado de la Nación para iniciar el debate por la reforma laboral, uno de los proyectos centrales de la agenda oficialista. Con 38 legisladores presentes, la sesión quedó formalmente habilitada y comenzó pasadas las 11, bajo la presidencia de Victoria Villarruel.

El número reglamentario se alcanzó gracias al respaldo de La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical, el PRO y un conjunto de bloques provinciales y aliados, entre ellos el Frente Cívico de Córdoba, Provincias Unidas, Independencia, La Neuquinidad, Primero los Salteños, Despierta Chubut y el Frente Renovador de la Concordia.
El interbloque peronista no dio quórum, por lo que la apertura de la sesión se construyó a partir de acuerdos con gobernadores y fuerzas provinciales, que volvieron a posicionarse como actores clave en el esquema parlamentario.
Debate caliente y críticas desde el kirchnerismo
El tratamiento de la iniciativa, que podría extenderse por más de 14 horas, contará con 33 senadores anotados para exponer, además de los cierres de bloque. El proyecto, si obtiene media sanción, pasará a la Cámara de Diputados.
En el arranque, hubo algunas ausencias llamativas entre aliados y senadores que no se registraron al momento del quórum, aunque el oficialismo logró abrir la sesión sin sobresaltos mayores.
Desde la oposición más dura, el senador Mariano Recalde cuestionó con dureza la reforma y lanzó críticas tanto al oficialismo como a sectores del peronismo que acompañan la iniciativa.
“Es un plan para despedir, para eliminar las dificultades que tienen las empresas para despedir”, sostuvo en el recinto.
Además, apeló al texto constitucional para fundamentar su postura:
“La Constitución dice que hay que proteger contra los despidos arbitrarios”, remarcó.
En un mensaje dirigido a legisladores peronistas que apoyan el proyecto, agregó:
“Me da vergüenza que senadores que fueron votados por el pueblo peronista vengan acá a convalidar esta quita de derechos a los trabajadores”.
Mientras tanto, en las inmediaciones del Congreso, la CGT y otros gremios realizaron una movilización en rechazo a la reforma, en una jornada marcada tanto por la tensión política dentro del recinto como por la protesta en la calle.





