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Diputados consiguió un quórum ajustado, Súper RIGI en debate y nuevo intento opositor contra Adorni

La Cámara de Diputados abrió este miércoles una sesión decisiva para el Gobierno de Javier Milei con un temario centrado en el tratamiento del Súper RIGI, el nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, además de acuerdos con acreedores internacionales y una batería de tratados. El quórum se alcanzó con lo justo a las 12.26, cuando el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, confirmó la presencia de 129 legisladores y habilitó un debate que el oficialismo considera clave para su agenda económica. En paralelo, la oposición intentó volver a poner en el centro de la escena al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con mociones para incluir su interpelación y eventual censura, pero volvió a quedarse sin los votos necesarios.

La sesión llegó apenas un día después del fracaso opositor para reunir quórum en la embestida contra Adorni, y dejó en evidencia que el oficialismo quiere cambiar el eje de la discusión: sacar al Congreso del “monotema” político y volver a enfocarlo en el paquete económico, con el Súper RIGI como pieza central para seducir inversiones de gran escala en sectores todavía no desarrollados del país.

El oficialismo consiguió quórum y puso en marcha una sesión estratégica

La apertura de la sesión mostró que, aun en un escenario de tensión política, La Libertad Avanza logró sostener una mayoría operativa junto al PRO, la UCR, el MID y otros bloques aliados o dialoguistas. El número se completó al filo del plazo reglamentario y tuvo un dato político extra: el último en bajar al recinto fue el flamante vocero presidencial Adrián Ravier, a quien la Cámara le aceptó la renuncia a su banca para que asuma en su reemplazo Martín Matzkin, hombre cercano al armado legislativo de Patricia Bullrich.

La presencia de Bullrich en el recinto, ubicada a pocos metros del estrado, fue leída como una señal de respaldo al nuevo diputado y también como un gesto de consolidación de su estructura dentro del Congreso. En ese marco, el oficialismo logró activar una sesión de alto voltaje político, pero con una agenda diseñada para correrse del escándalo que envuelve a Adorni y concentrarse en proyectos económicos y diplomáticos que considera prioritarios.

Antes de entrar de lleno al debate del Súper RIGI, la Cámara avanzó con una serie de tratados internacionales que fueron aprobados con amplias mayorías. Entre ellos, se votó el protocolo de enmienda al convenio con Francia para evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal, el acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto contra la pesca ilegal, y convenios de seguridad social con Suiza y San Marino.

Qué es el Súper RIGI y por qué el Gobierno se juega una carta clave en Diputados

El corazón político de la sesión es el proyecto de creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, bautizado por el oficialismo como Súper RIGI. Se trata de una herramienta con la que el Gobierno busca atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos, productivos y estratégicos que todavía no tienen un desarrollo consolidado en la Argentina.

La iniciativa ofrece beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios excepcionales para quienes ingresen al régimen. Entre los incentivos aparecen rebajas en el Impuesto a las Ganancias, amortización acelerada, posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal, créditos fiscales para IVA, exenciones en derechos de importación y exportación, alícuotas especiales en contribuciones patronales y la promesa de estabilidad normativa de largo plazo.

Durante la negociación del dictamen, el oficialismo incorporó cambios para sumar adhesiones. Uno de los principales fue incluir entre los “objetivos prioritarios” del régimen el impulso al desarrollo de nuevas capacidades técnicas, científicas y tecnológicas que fortalezcan nuevas industrias en el país. Sin embargo, uno de los puntos más sensibles sigue siendo que la definición de qué actividades califican como “nuevas industrias” quedará en manos de la reglamentación del Poder Ejecutivo, un aspecto que ya genera críticas por la discrecionalidad que podría implicar.

El plazo para adherirse al régimen será de cinco años desde la entrada en vigencia de la reglamentación, con la posibilidad de una prórroga de hasta un año más mediante decreto fundado. Para la Casa Rosada, el proyecto es una pieza central para mostrar una hoja de ruta proinversión y tratar de generar señales de previsibilidad hacia el mercado y los capitales externos.

La oposición quiso volver a meter a Adorni en el recinto, pero no logró romper el cerco oficialista

Aunque el Gobierno intentó que toda la atención se concentrara en el Súper RIGI y los acuerdos con acreedores, la oposición volvió a llevar al recinto el caso Manuel Adorni. Apenas iniciada la sesión, la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman planteó una moción de apartamiento de reglamento para incluir sobre tablas el proyecto de moción de censura contra el jefe de Gabinete. Poco después, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, impulsó otra moción para incorporar los expedientes de interpelación y emplazar a las comisiones correspondientes.

Ambas iniciativas fueron rechazadas. La de Bregman cosechó 104 votos afirmativos y 125 negativos, mientras que la de Ferraro reunió 108 votos positivos y 122 en contra. Como se trataba de apartamientos de reglamento, la oposición necesitaba una mayoría agravada imposible de alcanzar sin el acompañamiento del oficialismo o de sus aliados.

El debate, de todos modos, dejó frases fuertes. Bregman cargó contra quienes el martes no habían dado quórum para tratar el tema Adorni y lanzó: “Lo más nefasto es que son los mismos que han ocupado horas y horas en este recinto hablando de ficha limpia. ‘Ficha limpia, rabo sucio’, porque cuando se trata de uno de los propios se olvidan de todo lo que dijeron”. También apuntó directamente contra el Gobierno y sostuvo que “Adorni es Milei”, al considerar que el blindaje al jefe de Gabinete es, en realidad, una defensa del corazón político del oficialismo.

Ferraro, por su parte, advirtió que “la mayoría del pueblo argentino y de este Congreso le ha quitado todo tipo de confianza para que ejerza el rol de jefe de Gabinete”, y reclamó que la Comisión de Asuntos Constitucionales avance sin demoras con el tratamiento de los expedientes la semana próxima.

La respuesta del PRO llegó de la mano de Cristian Ritondo, quien defendió la decisión de no acompañar la ofensiva opositora del día anterior y volvió a insistir con que la sesión pedida para tratar a Adorni había sido, en esencia, “una sesión de show”. El jefe del bloque amarillo remarcó que la comisión ya fue convocada para el martes 30 y que el tema seguirá su curso parlamentario, pero sin prestarse a una maniobra que, según su lectura, estaba diseñada para construir una escena política antes que una salida institucional.

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