Estados Unidos profundizó esta semana su ofensiva migratoria: el Departamento de Estado suspendió las citas para visas de inmigrante en embajadas y consulados de todo el mundo, mientras avanza en paralelo con un plan para revocar hasta 200.000 visas B1 y B2 de personas que ingresaron al país entre 2016 y 2026 y posteriormente solicitaron asilo. La pausa busca capacitar a funcionarios consulares bajo nuevos criterios de evaluación impulsados por la administración de Donald Trump, mientras que la eventual cancelación de visas apunta a quienes utilizaron permisos de turismo o negocios para ingresar y luego iniciar pedidos de protección migratoria.
La suspensión de las citas fue confirmada por el propio Departamento de Estado y, según explicó un portavoz, responde a una iniciativa global de capacitación de los funcionarios consulares. El organismo no informó cuánto tiempo durará la interrupción ni cuándo se normalizará la programación.
La medida afecta especialmente a quienes tramitan visas de inmigrante destinadas a obtener la residencia permanente. Los solicitantes que ya tenían entrevistas programadas recibieron comunicaciones en las que se les informó que sus citas serían reprogramadas, aunque, por el momento, no se les otorgó una nueva fecha.
El Departamento de Estado sostiene que la capacitación permitirá a los funcionarios aplicar un escrutinio más estricto sobre los solicitantes y determinar, entre otros aspectos, si podrían convertirse en una eventual carga para el sistema de prestaciones públicas estadounidense.
El objetivo declarado es que los agentes puedan “evaluar cada solicitud de manera exhaustiva y coherente” y descartar a quienes sean considerados susceptibles de depender de beneficios públicos, según la información difundida por el organismo.
La pausa se suma a una situación de demoras que ya afectaba a distintos consulados. En julio, por ejemplo, la espera para una entrevista de visa B1/B2 alcanzaba los 11 meses en Bogotá y más de 14 meses en Ciudad Juárez, mientras que en Ciudad de México el plazo rondaba los tres meses y medio.

En México, además, el Departamento de Estado había implementado un programa piloto que permitía pagar US$750 adicionales para acceder a una entrevista dentro de un plazo de diez días hábiles. Hasta ahora, no existe confirmación oficial sobre si ese mecanismo continúa vigente durante la nueva suspensión.
El plan para revocar hasta 200.000 visas B1 y B2
La interrupción de las citas se produce mientras Washington prepara otra medida de fuerte impacto: la posible revocación de hasta 200.000 visas de negocios y turismo de personas que solicitaron asilo después de ingresar legalmente a Estados Unidos.
El Departamento de Estado prevé revisar visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 cuyos titulares posteriormente presentaron solicitudes de asilo. La iniciativa se desarrolla en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional y todavía no tiene una cifra definitiva de afectados.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó el proceso y explicó que se desarrollará progresivamente.
“Estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes de corta duración, pero luego solicitan asilo para quedarse aquí de manera permanente”, señaló.
Pigott evitó confirmar que serán exactamente 200.000 las visas canceladas y remarcó que “el número de revocaciones sigue siendo dinámico y se realizará de manera gradual”.
La eventual pérdida de la visa tampoco significaría, necesariamente, una deportación inmediata. Quienes tengan pedidos de asilo pendientes podrían mantener sus procesos migratorios mientras pierden la condición correspondiente a los viajes de turismo o negocios.
La ofensiva también incluye controles más rigurosos para quienes solicitan visas, mayores exigencias sobre sus antecedentes y actividad en redes sociales y restricciones para ciudadanos de determinados países.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, defendió la estrategia y cuestionó el uso de visas de corta duración para ingresar a Estados Unidos y posteriormente pedir asilo.
“La gente en Estados Unidos y en todo el mundo está harta de solicitudes de asilo falsas”, afirmó Landau, quien agregó: “El asilo no debe ser una laguna para eludir la ley migratoria”.
La administración Trump ya había avanzado en otras restricciones migratorias. De acuerdo con la información citada, durante los últimos 18 meses el Departamento de Estado revocó alrededor de 175.000 visas por diferentes motivos, entre ellos antecedentes o acusaciones por delitos.
Además, la política migratoria estadounidense endureció los controles sobre el denominado “turismo de parto” y buscó limitar la ciudadanía por nacimiento, aunque esas iniciativas fueron frenadas por los tribunales, incluida la Corte Suprema.
La suspensión mundial de citas agrega ahora un nuevo elemento a ese escenario. La decisión afecta de manera directa a quienes esperan entrevistas para obtener una visa de inmigrante y deja abierta una pregunta central: cuándo volverán a funcionar con normalidad las citas consulares.
Por ahora, el Departamento de Estado no estableció una fecha de reanudación. Tampoco precisó si la capacitación tendrá la misma duración y alcance en todas las embajadas y consulados.
La situación llega, además, después de un nuevo revés judicial para la política migratoria de Washington: según la información difundida, un juez estadounidense dejó sin efecto la semana pasada una decisión que suspendía la emisión de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, al considerar que la medida excedía las facultades legales del secretario de Estado, Marco Rubio.





