Cristian Gabriel “Pity” Álvarez, de 54 años, cambió este miércoles a sus abogados en pleno juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz, asesinado el 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano, y pidió suspender o reprogramar el debate para que sus nuevos defensores puedan estudiar el expediente y definir una estrategia. Los abogados designados son Sebastián Queijeiro y Javier Baños, quienes reemplazarán a los defensores oficiales que hasta ahora estaban a cargo de su representación.
El sorpresivo recambio se produjo cuando el juicio oral ya había comenzado y después de varios intentos anteriores de la defensa para postergar el debate. Queijeiro es amigo del músico y estuvo junto a él cuando se entregó a la Policía al día siguiente del crimen. En aquella oportunidad, Álvarez había reconocido el hecho y pronunciado una frase que quedó vinculada al caso: “Era él o yo”.
Baños, en tanto, es un exfiscal del Departamento Judicial de Morón que, tras abandonar la función pública, comenzó a ejercer la profesión de manera particular. Ambos abogados ya habían trabajado juntos en otra causa de alto impacto al representar al hermano de Fernando Pérez Algaba, el empresario asesinado en 2022 cuyo cuerpo fue encontrado mutilado dentro de una valija en un arroyo de Lomas de Zamora.
La nueva defensa reemplazará a Javier Marino, Diego Herrero y Federico Larraín, quienes habían representado a Álvarez durante la instrucción y habían sostenido reiteradamente que el músico no se encontraba en condiciones de afrontar un juicio oral debido a su estado de salud mental.
El pedido de los nuevos abogados y la decisión del tribunal
Al asumir formalmente la defensa, Queijeiro y Baños solicitaron que el debate sea suspendido durante un “plazo prudencial” para poder acceder a la totalidad de las actuaciones, analizar la prueba incorporada y preparar su estrategia.
En la presentación, los abogados sostuvieron que “el derecho de defensa en juicio exige una defensa materialmente posible, eficaz y dotada del tiempo y de los medios necesarios para la intervención profesional”. También argumentaron que necesitaban examinar de manera integral el expediente antes de continuar con las audiencias.
Queijeiro explicó el planteo en declaraciones a Infobae: “Vamos a pedir la suspensión y prórroga porque vemos que hay puntos que no se están trabajando y se podrían trabajar”.
La defensa también dejó expresamente asentado que el pedido “no persigue introducir una dilación indebida ni frustrar la realización del juicio”, ante la posibilidad de que la solicitud fuera interpretada como una nueva maniobra para demorar el proceso.
Los nuevos abogados solicitaron además tener acceso integral al expediente mediante el sistema Lex 100, con el objetivo de consultar las resoluciones, escritos y toda la documentación, pericias y testimonios incorporados a las causas por las que Álvarez está siendo juzgado.
Como alternativa, en caso de que el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 rechazara la suspensión, solicitaron que se reprograme el debate con una fecha que permita a los defensores contar con el tiempo necesario para preparar la representación.
El tribunal está integrado por los jueces Gustavo Groerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro. Durante los planteos anteriores vinculados con la capacidad del músico para afrontar el juicio, los magistrados rechazaron los pedidos de la defensa. En el mismo sentido se había pronunciado el fiscal general Sandro Abraldes, mientras que la querella es ejercida por Fernando Burlando en representación de la madre de la hija menor de Díaz.
Por lo pronto, el tribunal aceptó suspender la audiencia prevista para este miércoles 19 de agosto. La jornada tenía programadas las declaraciones de cuatro policías que participaron de las primeras actuaciones y pericias de la investigación.
En las tres primeras audiencias ya habían declarado dos testigos presenciales: la entonces pareja de Álvarez y un amigo de la víctima. Ambos habían solicitado declarar sin público y sin la presencia del músico, quien siguió esos testimonios desde una habitación contigua.
Según los testimonios incorporados hasta ahora, Álvarez discutió con Díaz antes del ataque y luego le disparó cuatro veces en el rostro. Después, siempre de acuerdo con esas declaraciones, escapó del lugar, descartó el arma en una alcantarilla y posteriormente se dirigió a un boliche de Ramos Mejía.





