El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este martes que su país está dispuesto a poner fin a la guerra con Estados Unidos, aunque condicionó esa decisión a la obtención de garantías que eviten nuevas agresiones, mientras que desde Washington, Donald Trump aseguró que el conflicto “no durará mucho más”, en un escenario de creciente expectativa internacional por una posible desescalada.
Las declaraciones del mandatario iraní reflejan una apertura diplomática, aunque con condiciones claras.
“Tenemos la voluntad necesaria para poner fin a este conflicto, siempre y cuando se cumplan las condiciones esenciales, especialmente las garantías requeridas para evitar que se repita la agresión”, sostuvo Pezeshkian en una entrevista con la televisión estatal.
El presidente persa dejó en claro que Teherán no avanzará hacia un acuerdo sin compromisos concretos que aseguren su estabilidad y seguridad a futuro, marcando una línea roja en las negociaciones.
Señales de distensión desde ambos lados
Las palabras de Pezeshkian se producen en paralelo con un tono más moderado desde la Casa Blanca. En una entrevista con The New York Times, Trump sugirió que el conflicto podría entrar en su tramo final.
“No vamos a estar allí mucho más tiempo. Ahora mismo les estamos dando una paliza”, afirmó el mandatario estadounidense.
En esa línea, también anticipó que uno de los puntos clave del conflicto, el estratégico estrecho de Ormuz, podría normalizar su situación en el corto plazo.
“Se abrirá automáticamente”, aseguró Trump, en referencia a la circulación marítima en la zona.





