La carrera por dominar la inteligencia artificial sumó un nuevo frente de conflicto entre Estados Unidos y China. Mientras Donald Trump rechazó los llamados a frenar o regular con mayor intensidad el desarrollo de la tecnología y defendió la ventaja estadounidense, Pekín acusó a Washington de utilizar el argumento de la seguridad para contener el avance chino y reclamó una IA abierta e inclusiva. La disputa se reavivó después de que Dario Amodei, fundador de Anthropic, pidiera avanzar a un ritmo más lento con los modelos más sofisticados.
Trump fue contundente al cuestionar a quienes impulsan mayores restricciones. Los calificó de “fuerzas negativas” y sostuvo que Estados Unidos está “liderando ante China en IA”. En esa línea, defendió mantener la supremacía tecnológica estadounidense y aseguró que su intención es que el país continúe siendo “el más sofisticado del mundo”.
La posición presidencial choca incluso con sectores de Silicon Valley. Amodei reclamó prudencia frente al ritmo de desarrollo de los sistemas avanzados, mientras otros referentes tecnológicos, entre ellos Sam Altman y Elon Musk, también han expresado preocupaciones sobre los riesgos y la necesidad de establecer mecanismos de control.
Pekín denuncia una nueva disputa geopolítica
La respuesta china llegó a través del oficialista Global Times, que acusó a sectores tecnológicos estadounidenses de esconder una “agenda oculta” detrás del pedido de moderación. Según esa interpretación, las restricciones sobre chips avanzados formarían parte de un intento de “estrangular” el desarrollo tecnológico chino y ampliar la distancia entre ambas potencias.
China presentó el debate como algo más profundo que una discusión regulatoria. El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, definió a la inteligencia artificial como un nuevo terreno de “rivalidad entre grandes potencias” y reclamó una “barrera de seguridad” que incluya datos, algoritmos, infraestructura de cómputo y aplicaciones civiles y militares.
Pekín también cuestionó el uso del argumento de la seguridad nacional para limitar el acceso de terceros países a tecnología de última generación.
China busca liderar una IA abierta
Mientras Washington debate cuánto regular sin perder ventaja, China intenta ampliar su influencia en el desarrollo global de la inteligencia artificial. Xi Jinping reclamó una gobernanza “precisa y efectiva” y Pekín impulsó en Shanghái una organización internacional de cooperación sobre IA con participación de unos 30 países.
Este lunes, el portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, volvió a rechazar las narrativas de confrontación y sostuvo que la inteligencia artificial “concierne al bienestar de toda la humanidad”. Por eso, reclamó una tecnología “abierta, inclusiva, accesible para todos y orientada al bien”.
En paralelo, empresas como DeepSeek, Moonshot, Alibaba, Tencent y Zhipu aceleran su competencia mediante modelos abiertos, precios más bajos y una rápida llegada al mercado. Algunas firmas ya avanzan incluso con posibles salidas a bolsa, mientras modelos como Kimi K3, Qwen3.8-Max y GLM-5.2 buscan acercarse a los sistemas desarrollados por OpenAI y Anthropic.





