La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía autorizó la comercialización de una levadura genéticamente modificada destinada a la producción industrial de bioetanol a partir de maíz, mediante la Resolución N° 171/2026 publicada este lunes. El desarrollo fue evaluado por la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), que determinó que la modificación genética es estable, específica y no incorpora riesgos adicionales respecto de la cepa comercial utilizada como referencia.
La nueva levadura fue diseñada para mejorar la eficiencia del proceso industrial y alcanzar rendimientos superiores al estándar utilizado actualmente, lo que abre una nueva posibilidad para optimizar la transformación del maíz en combustible.
La autorización se inscribe en una estrategia oficial orientada a incorporar nuevas herramientas biotecnológicas y fortalecer la competitividad de las cadenas agroindustriales argentinas.
Qué evaluó CONABIA antes de autorizar el desarrollo
La evaluación técnica puso el foco en los posibles efectos de la modificación genética. De acuerdo con el análisis realizado, la levadura no presenta una mayor capacidad de supervivencia que la cepa comercial con la que fue comparada.
Además, los especialistas concluyeron que no posee características de patogenicidad ni toxigenicidad adicionales, por lo que su comportamiento no representa un riesgo superior al de su contraparte no modificada.
Otro de los aspectos considerados fue el impacto ambiental. Debido a que la levadura tendrá un uso exclusivamente industrial, la evaluación determinó que no se esperan efectos negativos sobre el ambiente derivados de su utilización.
Sobre la base de la información aportada por el desarrollador y del conocimiento científico disponible, CONABIA estableció que el organismo modificado no implica un riesgo adicional para el agroecosistema en las condiciones previstas para la producción de bioetanol.
Biotecnología aplicada a una industria estratégica
La decisión incorpora una nueva herramienta para una actividad vinculada directamente con el agregado de valor al maíz. Una levadura con mayor rendimiento puede contribuir a mejorar la eficiencia de los procesos de fermentación y, en consecuencia, fortalecer la productividad de las plantas industriales.
El Gobierno destacó que la autorización forma parte del impulso a la innovación aplicada al sector agropecuario y agroindustrial. El objetivo es incorporar tecnologías que permitan producir más eficientemente y mejorar la posición competitiva de la Argentina.
La medida también muestra cómo la biotecnología dejó de estar limitada a la producción primaria y avanza sobre etapas posteriores de las cadenas de valor. En este caso, la innovación no modifica el cultivo de maíz, sino el proceso mediante el cual ese grano puede transformarse en bioetanol combustible.




