InicioSociedadCuando el dolor se escribe en la piel

Cuando el dolor se escribe en la piel

spot_img

En los últimos años, una problemática silenciosa comenzó a instalarse con más fuerza en colegios, clubes y espacios juveniles: las autolesiones en niños, adolescentes y jóvenes. Cortes en brazos, piernas o abdomen; quemaduras leves; golpes autoinfligidos o marcas en el cuerpo que, muchas veces, permanecen ocultas debajo de buzos de manga larga incluso en pleno verano. No siempre existe intención suicida. Pero sí existe sufrimiento. Y mucho.

Las autolesiones no son una moda, ni una “llamada de atención”, como todavía algunos adultos minimizan. Son, en la enorme mayoría de los casos, una forma desesperada de intentar regular un dolor emocional que no encuentra palabras.

El dolor que no se puede decir

Muchos adolescentes describen algo parecido a esto: “No sé cómo explicar lo que me pasa”, “No puedo parar de pensar”, “Siento demasiada angustia”. Cuando las emociones se vuelven insoportables y no existen herramientas internas o espacios seguros para expresarlas, el cuerpo aparece como escenario del sufrimiento.

La autolesión puede generar, paradójicamente, una sensación momentánea de alivio. El dolor físico, por un instante, calma el dolor emocional. Pero el alivio dura poco y luego suele aparecer culpa, vergüenza, miedo a ser descubierto y, nuevamente, soledad. Allí comienza un circuito muy difícil de romper si no hay intervención adulta.

Diversos equipos de salud mental en el mundo vienen alertando sobre un crecimiento sostenido de esta problemática en adolescentes, especialmente desde la pandemia, donde aumentaron significativamente los cuadros de ansiedad, aislamiento, trastornos del ánimo y dificultades vinculares. En consultas clínicas y equipos educativos, cada vez es menos excepcional escuchar relatos vinculados a autolesiones.

El silencio que preocupa

Quizás uno de los aspectos más inquietantes de esta problemática es el pacto de silencio que muchas veces la rodea.

Compañeros que saben pero no hablan. Adultos que sospechan pero prefieren no preguntar. Instituciones educativas que temen abordar el tema para “no agrandarlo”. Familias que descubren marcas y reciben como respuesta un “no pasa nada” o “es una pavada”.

Y sin quererlo, todos terminan orbitando alrededor del mismo error: el silencio.

No hablar de las autolesiones no las hace desaparecer. Al contrario. El silencio muchas veces las profundiza.

Muchos adolescentes cuentan que sus amigos saben lo que ocurre, pero existe una especie de código implícito de protección: “No digas nada porque me van a retar”, “Prometeme que no le vas a decir a nadie”. Lo que empieza como lealtad termina convirtiéndose, sin intención, en una forma de aislamiento.

Los centros educativos tampoco están ajenos. Docentes, y referentes educativos observan cada vez con mayor frecuencia casos que requieren abordajes interdisciplinarios, pero no siempre cuentan con herramientas claras para intervenir.

Las señales de alerta que no conviene ignorar

No existe un único perfil de adolescente que se autolesiona. Puede tratarse de un joven introvertido, pero también de alguien sociable, con buen rendimiento académico o aparentemente “sin problemas”. Por eso es importante abandonar la idea de que esto solo ocurre en contextos extremos.

Algunas señales que pueden encender alertas son:

  • Uso permanente de ropa larga para cubrir brazos o piernas, incluso con calor.
  • Heridas frecuentes o excusas poco claras sobre lastimaduras.
  • Cambios bruscos de humor, irritabilidad o aislamiento.
  • Caída del rendimiento escolar o desinterés repentino.
  • Expresiones de vacío, desesperanza o baja autoestima.
  • Aumento de ansiedad, llanto frecuente o dificultades para dormir.
  • Conductas muy autoexigentes o sentimientos intensos de culpa.

Ninguna señal aislada confirma un problema, pero varias juntas merecen atención.

Lo que un padre no debería hacer

Cuando una madre o un padre descubre una autolesión, el impacto suele ser enorme. Aparece miedo, culpa, enojo, desconcierto. Es natural.

Sin embargo, hay algo importante: evitar reaccionar desde el shock.

Frases como “¿Cómo pudiste hacerte esto?”, “¿Estás loco?”, “¿Querés llamar la atención?” o amenazas de castigo suelen aumentar el encierro emocional.

El adolescente no necesita más vergüenza. Necesita un adulto disponible.

No significa naturalizar la situación ni minimizarla. Significa poder acercarse desde un lugar de presencia y escucha.

A veces una frase sencilla puede abrir una puerta enorme:

“No sé exactamente lo que estás sintiendo, pero quiero ayudarte a entender qué te está pasando.”

Preguntar no empeora las cosas

Existe un mito peligroso: creer que hablar sobre autolesiones puede “dar ideas”.

La evidencia clínica muestra exactamente lo contrario. Preguntar, habilitar la palabra y mostrar disponibilidad emocional reduce el aislamiento y permite intervenir antes de que el sufrimiento escale.

Hablar no empeora. Lo que empeora es el silencio.

Un pedido urgente a los adultos

Quizás el gran desafío de esta época sea aprender a mirar más allá del comportamiento.

Porque detrás de un adolescente irritable puede haber tristeza. Detrás de un encierro excesivo, angustia. Detrás de una manga larga en verano, una historia que todavía no encontró palabras.

Las autolesiones no son el problema en sí mismo. Son el síntoma visible de algo que duele profundamente.

Y cuando el dolor empieza a escribirse en la piel, ya no estamos frente a una etapa, una rebeldía o un “ya se le va a pasar”.

Estamos frente a un pedido de ayuda que merece ser escuchado.

Porque hay silencios que, cuando se prolongan demasiado, terminan lastimando más que las heridas visibles.

IG adriandallastaok

www.fundacionpadres.org

Notas Relacionadas

La Argentina donde todos tienen razón

Hay una particularidad que atraviesa la Argentina de estos...

La trampa del ’27: postularse es gratis, gobernar el barro cuesta caro

Mirás el mapa hacia el 2027 y está lleno...

Efemérides: Clint Eastwood, el artesano del cine que no deja de crear

Ejecutan a Eichmann. Nace Juan Carlos Copes. Muere Rubén...

Hallaron muerta a Agostina Vega en Córdoba

La búsqueda de Agostina Vega tuvo este sábado el...

Champions League: PSG venció al Arsenal por penales y es Bicampeón

Paris Saint-Germain venció por penales 4-3 tras el 1-1...

Lo más leído

La Argentina donde todos tienen razón

Hay una particularidad que atraviesa la Argentina de estos...

La trampa del ’27: postularse es gratis, gobernar el barro cuesta caro

Mirás el mapa hacia el 2027 y está lleno...

Efemérides: Clint Eastwood, el artesano del cine que no deja de crear

Ejecutan a Eichmann. Nace Juan Carlos Copes. Muere Rubén...

Hallaron muerta a Agostina Vega en Córdoba

La búsqueda de Agostina Vega tuvo este sábado el...

Champions League: PSG venció al Arsenal por penales y es Bicampeón

Paris Saint-Germain venció por penales 4-3 tras el 1-1...

Últimas Noticias

La Argentina donde todos tienen razón

Hay una particularidad que atraviesa la Argentina de estos...

La trampa del ’27: postularse es gratis, gobernar el barro cuesta caro

Mirás el mapa hacia el 2027 y está lleno...

Efemérides: Clint Eastwood, el artesano del cine que no deja de crear

Ejecutan a Eichmann. Nace Juan Carlos Copes. Muere Rubén...
spot_img

Secciones más leídas

spot_imgspot_img