El comercio electrónico en la Argentina entró en una fase de tensión inédita. Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperin y emblema del e-commerce regional, denunció a la plataforma china Temu por presunta competencia desleal y publicidad engañosa, lo que derivó en un conflicto judicial que ya analiza la Justicia Federal.

La disputa va mucho más allá de dos compañías. En el fondo, expone un choque de modelos: uno basado en producción, logística y empleo local, y otro apoyado en precios ultrabajos, promociones agresivas y envíos directos desde Asia. En un contexto de apertura comercial y crecimiento récord de las compras al exterior, el caso se convirtió en un test clave para el futuro del comercio digital en el país.
Qué denuncia Mercado Libre y por qué respondió la Justicia
La denuncia presentada por Mercado Libre sostiene que Temu utiliza estrategias comerciales que inducen a error al consumidor, como descuentos inflados, promociones poco transparentes y costos que no siempre quedan claros al momento de la compra. Según la empresa argentina, estas prácticas vulneran las normas de lealtad comercial y distorsionan la competencia.

Tras analizar la presentación, el área competente del Estado dictó medidas preventivas para que Temu suspendiera determinadas campañas publicitarias digitales. La decisión marcó un punto de quiebre. La plataforma china no solo rechazó la acusación, sino que recurrió a la Justicia para sostener su operatoria en la Argentina.
De ese modo, el conflicto escaló rápidamente y quedó en manos del fuero federal, que ahora debe definir la validez de las medidas, la competencia del tribunal y el alcance de la investigación. Mientras tanto, el sector sigue con atención cada movimiento, consciente de que el fallo puede sentar un precedente.
Apertura comercial, importaciones y una cancha desigual
El trasfondo del conflicto es estructural. En los últimos meses, plataformas extranjeras como Temu y Shein ganaron fuerte presencia en el mercado argentino, impulsadas por envíos internacionales a bajo costo, cupones permanentes y campañas masivas en redes sociales.
Desde Mercado Libre insisten en que el reclamo no apunta a frenar la competencia, sino a exigir reglas claras e iguales para todos. El argumento central es que gran parte de la operatoria de estas plataformas se apoya en logística, empleo y producción fuera del país, lo que genera un impacto asimétrico frente a empresas que tributan, contratan personal y operan localmente.
Esto mismo, es lo que le reclamaban las Pymes a la empresa de Marcos Galperin, por el costo desigual, a las que nunca se las escuchó.
El debate también atraviesa al Gobierno. Por un lado, aparece la idea de que más competencia reduce precios y favorece al consumidor. Por el otro, crece la preocupación por el impacto sobre la industria nacional, el empleo y las pymes que dependen del ecosistema digital argentino.





