En medio de la creciente tensión internacional por la guerra entre Estados Unidos e Irán, el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping mantuvieron este jueves una reunión clave en Beijing, donde coincidieron en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y defendieron la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz para garantizar el flujo mundial de energía y evitar una nueva crisis económica global.
El encuentro bilateral, realizado en el Gran Salón del Pueblo de la capital china, se extendió durante más de dos horas y tuvo como eje central la estabilidad comercial, la seguridad energética y la relación estratégica entre las dos principales potencias del planeta.
Según informó la Casa Blanca, ambos líderes coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer libre de bloqueos y sin derechos de paso para los buques petroleros. En ese marco, Xi Jinping manifestó su rechazo a la militarización de la zona y remarcó la importancia de sostener el comercio internacional de hidrocarburos en medio de la escalada militar en Medio Oriente.
Comercio, petróleo y tensión global en el centro de la cumbre
La reunión también tuvo un fuerte componente económico. Trump y Xi discutieron mecanismos para ampliar la cooperación comercial entre Estados Unidos y China, luego de varios meses marcados por tensiones arancelarias y disputas tecnológicas.
El mandatario republicano destacó la importancia de fortalecer la relación bilateral y aseguró que ambos países pueden construir “un futuro fantástico juntos”.
Por su parte, Xi Jinping afirmó que “una relación bilateral estable es buena para el mundo” y sostuvo que ambas potencias “deberían ser compañeros y no rivales”.
En la cumbre participaron importantes empresarios estadounidenses, entre ellos el CEO de Apple, Tim Cook; Elon Musk, titular de Tesla; y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, además de funcionarios de alto rango como el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario del Tesoro Scott Bessent.
Durante las conversaciones, ambas delegaciones avanzaron sobre distintos temas vinculados al comercio internacional. Entre ellos, la posibilidad de incrementar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses, ampliar el acceso de empresas norteamericanas al mercado asiático y crear un comité bilateral permanente para evitar nuevas guerras comerciales.
Además, China expresó interés en adquirir mayor cantidad de petróleo estadounidense para reducir su dependencia del crudo proveniente del Golfo Pérsico, una región hoy atravesada por la incertidumbre geopolítica.
Taiwán volvió a generar diferencias entre Washington y Beijing
Uno de los puntos más sensibles de la reunión volvió a ser Taiwán. Aunque la Casa Blanca evitó incluir el tema en su comunicado oficial, medios estatales chinos aseguraron que Xi Jinping le advirtió a Trump sobre el riesgo de una escalada regional si el conflicto por la isla no es manejado con cautela.
Según la televisión estatal CCTV, Xi remarcó que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos” y alertó que un mal manejo podría llevar a ambos países “a una situación muy peligrosa”.
La guerra en Irán también atravesó buena parte de las conversaciones. Washington busca que China utilice su influencia diplomática sobre Teherán para destrabar la crisis en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El conflicto ya comenzó a impactar en los mercados internacionales, impulsando subas en el precio del crudo y alimentando temores de una nueva presión inflacionaria global.
A pesar de las diferencias, la cumbre dejó señales de distensión entre ambas potencias, luego de meses de fuertes enfrentamientos comerciales y diplomáticos. La jornada concluyó con una cena oficial en Beijing, donde Xi Jinping cerró su discurso brindando por la relación bilateral y Trump respondió invitándolo formalmente a Washington.





