El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse este sábado a la disputa por las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido y advirtió que un eventual conflicto militar entre ambos países sería un “potencial desastre”. Durante una conferencia de prensa en Irlanda junto al primer ministro Micheál Martin, el mandatario estadounidense aseguró que, si Buenos Aires y Londres le pidieran intervenir, estaría dispuesto a hacerlo para intentar encontrar una solución. Sus declaraciones se producen en medio de una creciente tensión diplomática y después de que semanas atrás dejara abierta la posibilidad de revisar la posición de Washington sobre la soberanía del archipiélago.
Trump fue consultado por la posibilidad de que las diferencias entre Argentina y el Reino Unido desembocaran en una confrontación similar a la de 1982. Su respuesta volvió a colocar a las Malvinas en el centro de la escena internacional.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, afirmó el presidente estadounidense.
Antes de referirse a una eventual intervención, Trump describió la situación como una disputa entre dos países que actualmente “no están contentos con la situación en las Malvinas” y sostuvo que las islas son un territorio particularmente distante para el Reino Unido.
Trump volvió a cuestionar la posición británica
Durante el diálogo con periodistas, Trump también aludió a los problemas internos que enfrenta Londres, especialmente en materia migratoria y energética. “No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Están muy lejos”, señaló al referirse a una hipotética escalada militar en el Atlántico Sur.
El presidente norteamericano también recordó la historia del archipiélago desde su particular perspectiva y afirmó que, cuando era niño, tenía presente que los británicos “entraron y se apoderaron de ellas”. La referencia se produjo mientras la cuestión de la soberanía vuelve a ganar espacio en la agenda internacional.
Sus nuevas declaraciones llegan después de que, a fines de agosto, Trump sorprendiera al admitir que Washington podía revisar su tradicional postura sobre las Malvinas. Consultado entonces sobre la posibilidad de modificar el respaldo estadounidense a Londres, había respondido: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”.
Aquella definición generó expectativas en la Argentina y preocupación en el Reino Unido, especialmente porque medios británicos habían informado sobre eventuales presiones de la administración Trump para que Londres aumentara sus gastos de defensa.
Milei celebró la señal y Londres endureció su respuesta
El presidente Javier Milei recibió con entusiasmo aquellas primeras señales de Trump y calificó la cuestión de Malvinas como “la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”. El canciller Pablo Quirno, por su parte, sostuvo que “las Malvinas están en el centro del corazón de cada argentino” y remarcó que mantener vivo el reclamo constituye una responsabilidad del Gobierno.
Desde la Casa Rosada también avanzaron contra empresas hidrocarburíferas vinculadas con actividades en las islas y reforzaron la estrategia diplomática sobre el Atlántico Sur.
Londres, mientras tanto, mantuvo su posición histórica. El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que el Reino Unido será “implacable” para defender la soberanía sobre las islas y sostuvo: “Siempre respetaremos los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos”.





