El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analizará este miércoles una posible retirada de su país de la OTAN durante una reunión clave con su secretario general, Mark Rutte, en la Casa Blanca. El encuentro se da en un contexto de alta tensión internacional, marcado por la guerra en Medio Oriente y las críticas del mandatario republicano hacia sus aliados.
Crece la tensión entre Washington y la OTAN
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, confirmó que el tema estará sobre la mesa: “Es un asunto que el presidente ha abordado y que discutirá en las próximas horas”, señaló ante la prensa.
En las últimas semanas, Trump endureció su discurso contra la alianza militar, a la que acusó de no acompañar a Estados Unidos en la crisis con Irán, especialmente en el intento de reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
El mandatario llegó a calificar a la OTAN como “un tigre de papel” y afirmó que sus miembros “fueron puestos a prueba y fracasaron”, en referencia a la falta de apoyo en operaciones clave.
Desde la Casa Blanca también remarcaron el malestar del presidente: “Es lamentable que la OTAN haya dado la espalda al pueblo estadounidense, que es quien financia su defensa”, insistió Leavitt.
Un escenario global que redefine alianzas
La reunión con Rutte se produce pocas horas después de que Washington y Teherán acordaran un alto el fuego temporal de dos semanas, lo que abre una ventana diplomática pero no disipa las tensiones.
El conflicto en Medio Oriente, especialmente en torno al estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de petróleo—, expuso diferencias profundas entre Estados Unidos y sus socios europeos. Países como España y Francia limitaron el uso de su espacio aéreo o instalaciones, lo que generó fuertes críticas desde la Casa Blanca.
En paralelo, desde el Congreso estadounidense surgieron voces en defensa de la alianza. El senador Mitch McConnell recordó el respaldo histórico de la OTAN tras los atentados del 11 de septiembre y advirtió que no es conveniente debilitar vínculos estratégicos: “No conviene alimentar rencores con aliados que comparten nuestros intereses”.
Cabe recordar que una ley aprobada en 2023 limita la posibilidad de que un presidente retire unilateralmente a Estados Unidos de la OTAN sin aprobación legislativa, lo que podría abrir un frente institucional si Trump decide avanzar en esa dirección.





