Este domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa al gobierno cubano y anunció que se cortará de manera total el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia la isla.
El mensaje fue difundido, con su estilo habitual, a través de Truth Social. En mayúsculas, Trump fue contundente: “NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO”. Y completó la amenaza con una recomendación que sonó a ultimátum: que La Habana “alcance un acuerdo” con Washington “antes de que sea demasiado tarde”.
Petróleo, seguridad y el quiebre del eje Caracas–La Habana
Según Trump, durante años Cuba sostuvo su economía gracias al respaldo energético y financiero de Venezuela, a cambio de proveer “servicios de seguridad” a los últimos gobiernos chavistas. Ese esquema, aseguró, llegó a su fin tras el operativo estadounidense que derivó en la captura de Maduro y dejó decenas de muertos, entre ellos ciudadanos cubanos que formaban parte de su custodia.
“Venezuela ya no necesita protección de matones ni extorsionadores”, afirmó el mandatario, al tiempo que sostuvo que ahora será Estados Unidos quien garantice la seguridad del país sudamericano. En la misma línea, reforzó que no habrá más asistencia energética ni económica desde Caracas hacia La Habana.
El gobierno cubano respondió pocas horas después. Sin mencionar directamente a Trump, el canciller Bruno Rodríguez rechazó las acusaciones y negó que Cuba haya recibido compensaciones por tareas de seguridad en otros países “#Cuba no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material por los servicios de seguridad que haya prestado a algún país. A diferencia de #EEUU, no tenemos un gobierno que se presta al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados.”
Además, defendió el derecho de la isla a importar combustible de cualquier mercado dispuesto a venderlo y denunció lo que calificó como “medidas coercitivas unilaterales” por parte de Estados Unidos. “Como todo país, Cuba tiene absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo y que ejercen su propio derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de EEUU.”
Venezuela, el petróleo y la presión regional
Desde la detención de Maduro, Trump dejó en claro que el control del petróleo venezolano es una prioridad estratégica. En los últimos días, se reunió con ejecutivos de grandes empresas energéticas en la Casa Blanca, avanzó en un esquema de inversiones y advirtió que será Washington quien defina qué compañías podrán operar en Venezuela.
Además, firmó un decreto para proteger los activos venezolanos depositados en Estados Unidos —incluidos los ingresos petroleros— y reconfiguró el despliegue militar en el Caribe, reduciendo su flota en la región y trasladando buques a aguas al norte de Cuba.
El capítulo final de la escalada llegó también por redes sociales. Trump republicó un mensaje que sugería que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría convertirse en presidente de Cuba. Su comentario fue breve, pero elocuente: “Suena bien para mí”.





