La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartara cualquier posibilidad de negociación con Irán y afirmara que la única salida posible al conflicto es una “rendición incondicional” del régimen iraní.
Las declaraciones del mandatario se produjeron cuando se cumple la primera semana de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, un conflicto que ya dejó decenas de víctimas y mantiene en alerta a la comunidad internacional.
A través de su red social Truth Social, Trump fue contundente respecto de la postura de Washington frente al conflicto.
“No habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional”, escribió el mandatario estadounidense.
En el mismo mensaje, el presidente republicano sostuvo que tras el fin de la guerra Estados Unidos trabajará junto a sus aliados para reconstruir el país persa y propuso incluso un nuevo eslogan político inspirado en su tradicional lema de campaña.
“¡Hagamos a Irán grande de nuevo!”, afirmó Trump, replicando el famoso “Make America Great Again”.
Una guerra que escala y genera tensiones políticas en Estados Unidos
El conflicto comenzó hace siete días con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos iraníes. Según distintas fuentes internacionales, los ataques iniciales provocaron la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, además de parte de la cúpula militar del país.
Desde entonces, la guerra se intensificó con bombardeos continuos sobre territorio iraní, mientras Teherán respondió con ataques contra Israel y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países de Medio Oriente, entre ellos Kuwait y Arabia Saudí.
El Pentágono confirmó que al menos seis militares estadounidenses murieron desde el inicio del conflicto, lo que elevó la presión política interna sobre la administración republicana.
La decisión de Trump de involucrar a Estados Unidos en la guerra también generó críticas dentro de su propio espacio político. Algunos sectores del movimiento trumpista sostienen que el presidente había prometido priorizar la agenda interna y evitar nuevos conflictos internacionales.
Aun así, el mandatario defendió la operación militar y aseguró que los ataques buscan neutralizar las capacidades militares iraníes y frenar su programa nuclear.
“Trabajaremos incansablemente para rescatar a Irán del borde de la destrucción”, sostuvo el presidente estadounidense.
En medio de este escenario, Trump tiene previsto reunirse en la Casa Blanca con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y con directivos de empresas del sector armamentístico para analizar la evolución del conflicto.
Por su parte, la Secretaria de Prensa Karoline Leavitt, dijo : “Por supuesto, a Estados Unidos le conviene que Irán deje de estar dirigido por un régimen terrorista radical que grita “¡Muerte a Estados Unidos!” y miente a Estados Unidos y al mundo sobre sus ambiciones secretas de poseer una bomba nuclear.”





