El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sacudió el tablero diplomático este miércoles al confirmar que buscará convertirse en el próximo secretario general de Naciones Unidas.
“Voy a ser candidato a secretario general de la ONU”, aseguró con firmeza en un encuentro con medios en Washington, donde además mantuvo una reunión con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en la que habló directamente sobre su postulación.
Grossi, de 63 años, ya había deslizado meses atrás que analizaba lanzarse para reemplazar a António Guterres, cuyo mandato finalizará en enero de 2027. Sin embargo, hasta ahora no lo había confirmado públicamente. “La rueda ha comenzado a girar”, señaló, adelantando que el procedimiento formal para oficializar la candidatura se pondrá en marcha “en las próximas semanas”.
El diplomático argentino cuenta con una carrera de larga trayectoria en la ONU y en temas nucleares. Fue embajador en Austria entre 2013 y 2019, y ese mismo año asumió la conducción del OIEA, desde donde se convirtió en una voz clave en asuntos de no proliferación y seguridad atómica, especialmente en medio de la guerra en Ucrania y la crisis nuclear iraní.
La candidatura de Grossi se enmarca en una tradición no escrita que establece que la secretaría general de la ONU rota entre continentes. Todo indica que, tras la salida de Guterres, sería el turno de Latinoamérica. Esa regla implícita fortalece las chances del argentino, aunque no garantiza un resultado.
El camino hacia la máxima jefatura de la ONU no será sencillo: además del respaldo regional, Grossi necesitará superar el examen del Consejo de Seguridad, donde el voto de las grandes potencias es decisivo.
Por ahora, Grossi dio el primer paso: poner su nombre sobre la mesa y confirmar que está dispuesto a entrar en la carrera por uno de los cargos más influyentes del planeta.





