El Gobierno de Perú, encabezado por el presidente José Jerí, anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con México tras el asilo concedido por ese país a la ex primera ministra Betssy Chávez, procesada por su participación en el intento de golpe de Estado de Pedro Castillo. México calificó la medida como “excesiva y desproporcionada”, defendiendo la legalidad de su decisión.
Betssy Chávez se refugió en la Embajada de México en Lima
La ex primera ministra Betssy Chávez Chino, procesada por su presunta participación en el golpe de Estado fallido de Pedro Castillo en diciembre de 2022, se asiló en la residencia de la Embajada de México en el distrito limeño de San Isidro.
El hecho ocurrió cuando su juicio ante la Corte Suprema del Perú entraba en su fase final, y la Fiscalía solicitaba 25 años de prisión en su contra por los delitos de rebelión y conspiración. Chávez había dejado de asistir a las audiencias judiciales, y la sala había advertido que, de no presentarse este martes 4 de noviembre, se ordenaría su captura inmediata.
Perú rompe relaciones con México
El canciller Hugo de Zela informó en una conferencia de prensa convocada de urgencia que el gobierno peruano decidió romper relaciones diplomáticas con México, calificando el asilo como un “acto inamistoso”.
“Hoy hemos conocido, con sorpresa y con profundo pesar, que la expremier Betssy Chávez, presunta coautora del golpe de Estado que pretendió consumar Pedro Castillo, está siendo asilada en la residencia de la Embajada de México en el Perú”, señaló De Zela.
El funcionario agregó que la medida responde a reiteradas intervenciones del gobierno mexicano en asuntos internos del Perú, tanto durante la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como bajo la actual presidenta Claudia Sheinbaum.
“Han intentado convertir a los autores del intento de golpe en víctimas, cuando los peruanos vivimos y queremos seguir viviendo en democracia, con la única excepción de México”, sostuvo el canciller.
México responde: “Una decisión excesiva y desproporcionada”
Horas después del anuncio peruano, el Gobierno de México respondió con un comunicado emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), donde expresó su rechazo a la ruptura diplomática.
“México lamenta y rechaza la decisión unilateral del Perú de romper relaciones diplomáticas como respuesta a un acto legítimo y apegado a derecho internacional de nuestro país”, señaló la Cancillería mexicana.
El texto oficial subraya que el asilo otorgado a Betssy Chávez se realizó “en pleno apego al derecho internacional, en particular, a la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954 (Convención de Caracas)”, de la cual ambos países son signatarios.
Además, recordó que “el único facultado para calificar la naturaleza de la persecución en contra de solicitantes de asilo es el Estado asilante, México en este caso”.
México invoca el derecho constitucional al asilo
Según el comunicado, la decisión se tomó al amparo del artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tras una evaluación minuciosa y conforme al procedimiento establecido por la legislación mexicana en materia de asilo y refugio.
México sostuvo que Betssy Chávez “ha sido objeto de reiteradas violaciones a sus derechos humanos como parte de una persecución política del Estado peruano desde el momento de su captura en 2023”, y enfatizó que “el otorgamiento de asilo no puede ser considerado un acto inamistoso por ningún otro Estado”.
Finalmente, la Cancillería mexicana afirmó que continuará defendiendo los derechos humanos y otorgando protección a personas perseguidas por motivos políticos, al tiempo que reiteró su disposición al diálogo y los lazos de amistad con el Perú.
Escalada diplomática y contexto político
La crisis actual marca un nuevo punto de tensión en las relaciones bilaterales entre Lima y Ciudad de México, deterioradas desde la destitución y detención de Pedro Castillo en 2022. En ese momento, México también otorgó asilo a la familia del exmandatario, lo que ya había generado un conflicto diplomático entre ambos gobiernos.
Con la decisión de ruptura anunciada por el presidente José Jerí, el vínculo entre ambos países atraviesa su peor momento en décadas, abriendo un escenario incierto para las futuras relaciones regionales.





