Israel y Hezbolá alcanzaron este viernes un acuerdo de alto el fuego en Líbano, luego de varios días de intensos enfrentamientos que amenazaban con hacer naufragar el reciente entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para intentar poner fin a la crisis en Medio Oriente. La tregua fue confirmada por fuentes diplomáticas y mediadores internacionales, mientras en Suiza quedaron suspendidas las negociaciones previstas entre Washington y Teherán.
La nueva escalada bélica había encendido las alarmas de la comunidad internacional. Durante la madrugada del viernes, bombardeos israelíes dejaron al menos 21 muertos en territorio libanés, mientras que cuatro soldados israelíes fallecieron en ataques atribuidos a Hezbolá. Se trató de los episodios más violentos desde el anuncio del acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán conocido esta semana.
Según confirmó un funcionario estadounidense, Israel y Hezbolá aceptaron una tregua con efecto inmediato tras una intensa ronda de gestiones diplomáticas impulsadas por mediadores norteamericanos que mantuvieron contactos simultáneos con Jerusalén y Teherán.
El acuerdo contempla un cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el territorio libanés, una condición que había sido exigida por Irán, principal aliado regional de Hezbolá.
Una guerra que volvió a poner en alerta al mundo
El conflicto se intensificó tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes a fines de febrero. Desde entonces, la guerra dejó miles de víctimas, especialmente en Irán y Líbano, además de provocar fuertes repercusiones económicas a nivel global.
Uno de los impactos más sensibles fue la interrupción parcial del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Sin embargo, en las últimas horas comenzó a observarse una lenta normalización del tráfico naval.
Antes de conocerse la tregua, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había advertido que su país haría pagar “un precio muy alto” a Hezbolá por la muerte de soldados israelíes y aseguró que las fuerzas armadas permanecerían en el sur del Líbano “el tiempo necesario”.
Por su parte, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, lanzó una de las declaraciones más controvertidas de la jornada al afirmar que “todo Líbano debe arder”, palabras que generaron una inmediata respuesta de Irán.
El canciller iraní, Abás Araqchi, acusó al gobierno israelí de buscar “la guerra permanente” en la región.
Mientras tanto, miles de civiles abandonaron las zonas más afectadas del sur libanés. En ciudades como Tiro y Sidón se registraron largas caravanas de vehículos cargados con pertenencias familiares en busca de refugio.
“Estábamos en casa cuando, de repente, empezaron los bombardeos. No se libró ninguna ciudad, ninguna casa”, relató Zeinab Naser, una residente de 69 años que escapaba de la zona de conflicto.
Negociaciones suspendidas en Suiza
La tensión militar también golpeó los esfuerzos diplomáticos que intentaban consolidar un acuerdo más amplio entre Estados Unidos e Irán.
El Gobierno suizo confirmó que la reunión prevista en la localidad alpina de Bürgenstock entre representantes de Washington, Teherán y mediadores de Catar y Pakistán fue aplazada sin fecha definida.
A pesar de la suspensión, las autoridades suizas informaron que continúan los trabajos preparatorios para retomar las conversaciones una vez que existan condiciones políticas y de seguridad adecuadas.
El acuerdo marco firmado esta semana entre Estados Unidos e Irán contempla un período de 60 días de negociaciones para discutir temas sensibles como el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas y la estabilidad regional.
Desde Teherán, el líder supremo Mojtaba Jamenei respaldó el proceso aunque aclaró que las futuras conversaciones cara a cara con Washington no significan “aceptar el punto de vista del enemigo”.
Mientras tanto, los mercados internacionales siguen atentos a la evolución del conflicto. Tras varias jornadas de fuertes oscilaciones, el precio del petróleo logró estabilizarse y el barril de Brent volvió a ubicarse cerca de los 80 dólares.




