La guerra en Medio Oriente volvió a escalar con nuevos bombardeos en Líbano e Irán, en el marco de la ofensiva militar conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. En las últimas horas, ataques aéreos en la ciudad libanesa de Sidón dejaron al menos cinco muertos y siete heridos, según informó el Ministerio de Salud del país.
Las hostilidades se intensificaron en el sur del Líbano y en los suburbios de Beirut, mientras Israel confirmó una nueva ola de ataques contra posiciones vinculadas al grupo armado Hezbolá.
De acuerdo con cifras oficiales libanesas, desde el resurgimiento de los enfrentamientos ya se registraron 123 muertos y más de 680 heridos, aunque aún no está claro cuántas de las víctimas son civiles.
Bombardeos en Líbano y advertencias de desastre humanitario
Durante la madrugada del viernes, el Ejército israelí lanzó nuevos ataques contra Dahiye, el suburbio meridional de Beirut considerado un bastión de Hezbolá. En paralelo, las fuerzas israelíes señalaron que atacaron un centro de mando y una instalación de drones del grupo chiita.
Mientras tanto, el primer ministro libanés Nawaf Salam pidió asistencia urgente a la comunidad internacional frente al deterioro de la situación humanitaria.
“Se avecina un desastre humanitario debido a los enormes desplazamientos de personas”, advirtió el funcionario durante una reunión con representantes diplomáticos en Beirut.
En ese mismo mensaje, Salam también responsabilizó tanto a Israel como a Hezbolá por el agravamiento del conflicto y sostuvo que “el Estado y el pueblo libaneses no eligieron esta guerra”.
Las autoridades libanesas alertaron que miles de personas comenzaron a abandonar sus hogares ante la intensidad de los ataques y el temor a una ofensiva mayor.
Ataques a gran escala en Irán y tensión regional
En paralelo, el conflicto se expandió hacia Irán, donde Israel anunció una nueva fase de su ofensiva militar. Según fuentes castrenses, se iniciaron ataques “a gran escala” contra Teherán y otras zonas estratégicas en el séptimo día de enfrentamientos.
El jefe del Estado Mayor israelí afirmó que esta nueva etapa de la ofensiva “traerá sorpresas”, en referencia a operaciones militares aún no detalladas.
Del lado iraní, la Guardia Revolucionaria advirtió que el país está preparado para un “conflicto prolongado” y anticipó el posible uso de nuevas capacidades militares.
La escalada bélica también generó preocupación en Europa. El presidente francés Emmanuel Macron buscó calmar las tensiones internacionales y aseguró que su país no participará en el conflicto.
“Francia no se involucrará en esta guerra contra Irán”, afirmó el mandatario durante una transmisión en redes sociales.
El conflicto, que comenzó tras la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, ya se extendió a varios países de la región y amenaza con desestabilizar el equilibrio político y energético de Medio Oriente.





