La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a impactar en el mercado energético global. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que la guerra que involucra a Irán ya provocó la interrupción de las exportaciones de gas iraní hacia Asia y podría desencadenar una fuerte suba de precios a nivel mundial.
Según explicó el funcionario durante una conferencia de prensa en Bruselas, si la crisis se prolonga podría generarse una competencia directa entre Europa y Asia por el gas natural licuado (GNL), uno de los recursos clave para el abastecimiento energético internacional.
“Si la crisis continúa de esta manera, los compradores asiáticos y los compradores europeos tendrán que competir por el GNL, que se volverá cada vez más escaso”, alertó Birol.
El conflicto ya genera preocupación entre gobiernos y empresas energéticas, que temen nuevas disrupciones en las rutas de suministro.
Riesgo de suba de precios y presión sobre Europa
El titular de la AIE explicó que la interrupción de los envíos desde Irán afecta principalmente a mercados asiáticos, que dependen en gran medida del gas importado para sostener su crecimiento económico.
Si esos países comienzan a buscar alternativas en el mercado internacional, la demanda de gas natural licuado podría aumentar rápidamente y elevar los precios.
“Este será el desafío para los países europeos si la crisis continúa en los próximos días o semanas”, advirtió Birol.
Europa, que en los últimos años intentó reducir su dependencia del gas ruso, podría verse obligada a competir con los principales compradores asiáticos en un mercado cada vez más ajustado.
En ese contexto, la Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, analiza medidas para mitigar el impacto del encarecimiento energético. Entre las alternativas se estudia la reducción de impuestos sobre la energía y la ampliación de ayudas estatales para industrias intensivas en consumo energético.
La advertencia sobre volver a depender del gas ruso
Durante su intervención, Birol también descartó que la solución sea volver a depender del gas ruso, algo que algunos sectores plantearon ante la incertidumbre del suministro global.

“Uno de los errores históricos de Europa fue la excesiva dependencia de sus fuentes de energía de un solo país, Rusia”, sostuvo el director de la AIE.
El funcionario remarcó que retomar ese camino sería un error tanto económico como político, ya que el mercado mundial de gas licuado ofrece otras alternativas de abastecimiento.
Mientras tanto, los gobiernos europeos siguen de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente, conscientes de que una prolongación de la guerra podría generar nuevas tensiones en los mercados energéticos y presiones inflacionarias a escala global.






