Francia endureció las medidas de seguridad este lunes ante una escalada de protestas y episodios de violencia callejera que llevaron a las autoridades a imponer toques de queda y restricciones a las manifestaciones en distintas ciudades. París prohibió concentraciones en varios barrios y estableció un toque de queda parcial, mientras Lyon, Niza y Lille también adoptaron medidas extraordinarias para intentar recuperar el control de las calles. Estados Unidos, además, recomendó a sus ciudadanos evitar las zonas donde se desarrollan las protestas.
París restringe las manifestaciones y amplía los controles
La Prefectura de Policía de París dispuso un toque de queda parcial entre las 23 y las 6, con vigencia en determinados barrios de la capital. Al mismo tiempo, las autoridades prohibieron manifestaciones en varias zonas desde las 20 hasta las 6 del día siguiente.
La decisión llegó después de algunos de los episodios de violencia callejera más graves registrados en Francia en los últimos años, con comercios afectados y daños provocados durante los disturbios. En paralelo, el ministro de Trabajo francés, Farandou, se reunió con propietarios de establecimientos perjudicados por los actos vandálicos.
El dispositivo de seguridad también se extendió a otras ciudades. Lyon anunció un toque de queda desde las 21 hasta las 6, mientras que en Niza, el alcalde Eric Ciotti estableció una medida que comienza a las 22 y se prolongará hasta el domingo, aunque únicamente alcanzará a los menores de edad. En Lille, las autoridades también dispusieron restricciones, según una fuente de la oficina del primer ministro.
Trump y Vance apuntan contra la inmigración
La situación en Francia también generó repercusiones internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó los disturbios con la inmigración y reclamó al Gobierno francés un endurecimiento de sus políticas migratorias.
Trump sostuvo que “la inmigración” es responsable de la situación y pidió a Francia adoptar normas más estrictas. Una posición similar había expresado el vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien además relacionó el escenario francés con el debate político de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.





