La crisis en Irán alcanzó en las últimas horas un nuevo punto de máxima tensión. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que la represión de las protestas masivas dejó al menos 5.002 muertos, mientras Estados Unidos reforzó su despliegue militar en Oriente Próximo, alimentando el temor a una escalada regional.
Según la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, la mayoría de las víctimas fatales eran manifestantes. El informe detalla que 4.716 eran civiles que participaban de las protestas, 203 estaban afiliados al Gobierno, 43 eran niños y 40 no participaban directamente de las movilizaciones. Además, el organismo afirmó que más de 26.800 personas fueron detenidas en el marco de una campaña de arrestos cada vez más amplia.
Las cifras superan a cualquier otra ola de disturbios registrada en Irán en décadas y evocan el nivel de violencia vivido durante la Revolución Islámica de 1979. La recopilación de datos se vio dificultada por el apagón de internet, que ya lleva dos semanas y es considerado el más extenso en la historia del país.
Cifras oficiales, amenazas y tensión militar creciente
El Gobierno iraní difundió esta semana su primer balance oficial, reconociendo 3.117 fallecidos. Según Teherán, 2.427 de las víctimas eran civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que el resto fueron catalogados como “terroristas”. En paralelo, las autoridades endurecieron el discurso contra los manifestantes, a quienes califican de “alborotadores” instigados por potencias extranjeras, sin presentar pruebas.
La situación se agrava por las advertencias judiciales. El fiscal general iraní calificó a parte de los detenidos como mohareb (“enemigos de Dios”), un cargo que conlleva la pena de muerte y que fue utilizado en 1988 durante ejecuciones masivas que dejaron miles de víctimas.
En este contexto, Washington incrementó la presión. El Ejército estadounidense desplazó más activos militares hacia la región, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate, que navega actualmente por el Océano Índico. El presidente Donald Trump aseguró que el movimiento es “por si acaso” Teherán decide avanzar, y comparó el despliegue con una “armada”.

Trump también volvió a trazar líneas rojas: el asesinato de manifestantes pacíficos y la posibilidad de ejecuciones masivas. Recordó, además, los ataques estadounidenses previos contra instalaciones nucleares iraníes y lanzó una advertencia directa: una nueva acción militar “haría que los golpes anteriores parecieran insignificantes”.





